Organizacion Mundial de Sanidad Animal

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Estrategia de la OIE para la reducción de las amenazas biológicas

Fortalecimiento de la seguridad biológica mundial

Los agentes de enfermedades infecciosas y las toxinas que se encuentran en las poblaciones y los productos animales constituyen una amenaza considerable y constante para la sanidad animal, los sistemas económicos basados en la agricultura, la seguridad del suministro alimentario (cosechas y ganado), la inocuidad de los alimentos y la salud pública.

En general, la mayoría de los brotes de enfermedades y las contaminaciones alimentarias surgen naturalmente. Sin embargo, también existe el riesgo real de que la enfermedad se introduzca en poblaciones humanas o animales susceptibles, como consecuencia de la liberación accidental de un agente infeccioso o de una toxina.
Estas amenazas biológicas  “no naturales” acarrean riesgos concretos, dado que los patógenos pueden manipularse o liberarse para que resulten aún más peligrosos. Si bien la probabilidad de una propagación accidental o deliberada es relativamente baja, el impacto sería catastrófico desde una perspectiva nacional y mundial.

Los patógenos animales pueden utilizarse como armas biológicas o en el marco de actividades bioterroristas, dado su alto impacto, bajo coste y la facilidad de adquirirlos, propagarlos y transportarlos ilegalmente sin ser detectados por controles aduaneros. La revolución biotecnológica implica que las posibilidades de manipulación de patógenos animales aumentan día a día, al tiempo que disminuye su precio. Todos los patógenos animales desarrollados como armas biológicas, reales o potenciales, figuran en la lista de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

Los animales cumplen una función importante como sensores biológicos de las liberaciones, accidentales o deliberadas, de toxinas y agentes infecciosos y de enfermedades emergentes. Los mismos sistemas inteligentes y de vigilancia de enfermedades que sirven para detectar cotidianamente los eventuales brotes naturales, dentro de los países y sus fronteras nacionales, también detectarán estas liberaciones accidentales o deliberadas.

Ya se trate de una infección natural o de una liberación deliberada o accidental, la respuesta a la enfermedad es la misma. En el caso de enfermedades zoonóticas, es esencial contar con una respuesta coordinada entre los responsables de la sanidad animal y la salud pública, puesto que los procedimientos de control se suelen orientar hacia la eliminación del agente patógeno en la fuente animal. Con el fin de establecer la causa del brote de enfermedad, es necesario que las autoridades sanitarias lleven a cabo investigaciones y, a menudo, los laboratorios veterinarios son los primeros en descubrir su origen. Si existe la sospecha de una liberación malintencionada, la colaboración con las autoridades competentes es primordial.

La forma más eficaz y sustentable de protegerse contra las amenazas de liberación deliberada o accidental de patógenos animales es reforzar los actuales sistemas de vigilancia, detección temprana en la granja y respuesta rápida, así como las medidas de bioseguridad y bioprotección, promoviendo, al mismo tiempo, las redes científicas que trabajan en pos de objetivos altruistas. Este enfoque tiene múltiples beneficios colaterales para la sanidad animal, la agricultura, la salud pública, la disminución de la pobreza, el bienestar animal y la economía.

En el cumplimiento de su mandato de mejorar la sanidad animal, la salud pública veterinaria y el bienestar animal a escala mundial, la OIE asume seriamente la amenaza que representa la liberación, accidental o deliberada, de patógenos animales. La estrategia de la OIE para la reducción de las amenazas biológicas, resumida en este documento, se concentra en fortalecer, aumentar y desarrollar enlaces transversales entre los sistemas de salud existentes.

La estrategia adoptada es coherente con el Quinto Plan Estratégico de la OIE (2011-2015) y retoma sus seis objetivos, a saber, comunicación internacional de enfermedades animales y zoonosis; desarrollo y aplicación de normas y directrices basadas en la ciencia relativas a la prevención, control y erradicación de las enfermedades animales, zoonosis incluidas, la seguridad del comercio internacional de animales y productos derivados, así como alta pericia de los laboratorios; garantía de la excelencia científica de la información y del asesoramiento; refuerzo de competencias de los Servicios veterinarios, entre ellas su capacidad de vigilancia y respuesta; y, por último, fortalecimiento de la influencia de la Organización en el diseño de políticas, la investigación aplicada y la gobernanza.

La estrategia de la OIE para la reducción de las amenazas biológicas abarca cinco áreas claves:

  • Políticas, promoción y comunicación
  • Liderazgo en los conocimientos y en la elaboración de normas, directrices y recomendaciones
  • Cooperación internacional
  • Información zoosanitaria
  • Refuerzo de competencias y solidaridad