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Lengua Azul en el norte de Europa: un Laboratorio de Referencia de la OIE realiza un gran avance al identificar el vector causante de la enfermedad

El Laboratorio de Referencia de la OIE en Teramo, Italia, ha establecido que el vector es un insecto nativo del norte de Europa. Es un mosquito del género Culicoides , identificado como Culicoides dewulfi, mientras que hasta hace poco se pensaba que el insecto responsable de la difusión actual de la enfermedad podía ser Culicoides imicola , muy extendido en África.

“Se trata de un acontecimiento epidemiológico porque antes todos los focos de lengua azul estaban ligados a un vector africano. Este descubrimiento sugiere que la enfermedad podría hacerse permanente en toda la región, con el riesgo de que se produzcan más casos en primavera y verano cuando la actividad del vector llega a ser muy elevada”, indicó el Dr. Bernard Vallat, Director General de la Organización Mundial de Sanidad Animal durante la reunión de un grupo de expertos de la OIE sobre la enfermedad.

Tras la aparición por primera vez de focos en Bélgica, los Países Bajos y Francia, la OIE recurrió a los mejores expertos veterinarios mundiales en lengua azul solicitando su asesoría para las Comisiones Especializadas de la OIE y los Países Miembros a fin de proceder a una revisión con base científica de las normas y directrices para la contención y control de la enfermedad, facilitando la continuación sin riesgos del comercio de animales vivos. Los científicos se reunieron en la sede de la OIE en París el viernes 20 de octubre de 2006 , entre los cuales figuraba el Dr. Rudi Meisswinkel, responsable del hallazgo de la existencia de un vector europeo incriminado por primera vez en la difusión de la lengua azul en la región.

Además establecieron que debido a la adaptabilidad de este mosquito específico al entorno climático europeo, el virus tiene ahora el potencial de extenderse geográficamente por Europa; en cuyo caso, los países tendrían que revisar las medidas de control y vigilancia de la enfermedad.

Pese a que la OIE había iniciado ya antes de la crisis el proceso de actualización de las normas internacionales existentes para el control de la lengua azul, la necesidad inmediata es aplicar métodos científicos basados en las normas de la OIE para contener la enfermedad al mismo tiempo que garantizar la continuación sin riesgos del comercio. Las actividades de vigilancia de la enfermedad deben intensificarse incluso en las áreas que antes no se consideraban amenazadas por la enfermedad, y deben ponerse en marcha programas de vacunación recomendados por la OIE que no inhiban el comercio entre países.

Al comentar las recomendaciones de los expertos, el Dr. Vallat también urgió a los fabricantes de vacunas a proceder al desarrollo de vacunas a base de virus inactivado y de otras de tecnología más avanzada que permitan no sólo controlar la enfermedad con eficacia sino también facilitar el comercio mediante la diferenciación entre animales vacunados y animales infectados.

Durante la reunión los participantes manifestaron su apoyo a la iniciativa de la OIE de crear una red de vigilancia mundial para un mejor conocimiento de la enfermedad y de su existencia en los países. Estas iniciativas ayudarán a mejorar el control zoosanitario a nivel mundial y a evitar barreras comerciales injustificadas.

Tradicionalmente, se ha aceptado que la distribución global de la enfermedad, incluidas las zonas endémicas de lengua azul, era la franja comprendida entre las latitudes de aproximadamente 50°N y 35°S. Ahora existen suficientes pruebas científicas que demuestran que su difusión llega más lejos hacia la latitud 53Norte.

No plantea peligros para el ser humano

 La lengua azul es una enfermedad vírica transmitida por insectos a la cual todas las especies de rumiantes son susceptibles. Sin embargo, la enfermedad no plantea peligros para la salud humana.

La mayoría de las veces surge en periodos de temperaturas elevadas y de lluvia, y suele desaparecer con la primera helada o por tiempo frío, cuando los insectos interrumpen su actividad .

Enfermedades emergentes

La globalización, el calentamiento climático y el incremento de la velocidad y del volumen del transporte internacional y de los viajes de pasajeros son factores conocidos que podrían favorecer la propagación de patógenos hacia nuevos territorios y la emergencia de enfermedades.

Las investigaciones acerca de la fuente de infección de estos brotes se prosiguen, pero la OIE recalca la importancia de contar con Servicios Veterinarios eficientes. La capacidad de detectar pronto un evento inesperado y de responder rápidamente depende de la eficacia del sistema nacional de vigilancia y de la transparencia en la notificación. Responsables de estas acciones en todos los países, los Servicios Veterinarios son los garantes de la salud y del bienestar de los animales.

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