Organizacion Mundial de Sanidad Animal

Tamaño de la fuente:

Idioma :

Search:

Búsqueda avanzada

Inicio > Para los periodistas > Comunicados de prensa

Combatir la resistencia a los antimicrobianos, un compromiso a largo plazo

Los antimicrobianos son esenciales para la preservación de la salud humana y la sanidad animal: permiten salvar vidas humanas diariamente y frenan enfermedades, incluyendo las enfermedades animales que se transmiten directamente a los seres humanos o de origen alimentario.

Sin embargo, existe una evidencia que no puede ser pasada por alto: la eficacia de estas valiosas herramientas está en peligro. Debemos actuar rápidamente para garantizar que no perderemos dentro de poco los beneficios de décadas de progreso médico. Una voluntad política a nivel global y a largo plazo y un esfuerzo intersectorial coordinado para implementar planes nacionales de lucha contra la resistencia a los agentes antimicrobianos, constituyen la única garantía para alcanzar este objetivo. La nueva estrategia específica de la OIE presentada en noviembre del 2016, busca apoyar este esfuerzo internacional.

Los riesgos relacionados con el desarrollo de la resistencia a los antimicrobianos que amenazan tanto la salud humana como la sanidad y el bienestar de los animales, ya han sido demostrados científicamente.

Numerosos estudios científicos han documentado un aumento en los fracasos terapéuticos y las muertes de seres humanos que tienen relación directa o indirecta con la resistencia a los antimicrobianos; según algunas proyecciones, las cifras podrían alcanzar decenas de miles de muertes al año. Si bien se cuenta con pocos estudios en lo relacionado con la sanidad animal, se podría pensar que existe la misma tendencia.

Desde una perspectiva económica, una publicación reciente del Banco Mundial indica que en el peor de los casos, para el 2050, la resistencia a los antibióticos y otros antibacterianos podría generar una caída de más del 5% del PIB en los países de bajos ingresos y llevar a la pobreza aproximadamente a 28 millones de personas, principalmente en los países en desarrollo.

Asimismo, mientras que la eficacia de los tratamientos antimicrobianos existentes está siendo socavada, actualmente la industria farmacéutica desarrolla muy pocos medicamentos nuevos. Es necesario reforzar el apoyo a la investigación en todas partes del mundo con el fin de superar los problemas técnicos y las limitaciones financieras que en un futuro podrían dejarnos sin moléculas eficaces tanto para la medicina humana como para la veterinaria.

Sin embargo, tanto en sanidad animal como en salud humana, imaginar una simple sustitución de moléculas ineficaces por moléculas nuevas a las cuales no se han adaptado todavía las bacterias sería un error. Ahora es necesario reconsiderar nuestras prácticas para que sean duraderas y permitan detener la degradación de nuestro arsenal médico. Ya se han identificado algunas alternativas, como la mejora de las buenas prácticas agrícolas, un mayor uso de vacunas o la sistematización de métodos de diagnóstico mejorados con el fin de adaptar aún más los tratamientos, pero será necesario desarrollar y mejorar otras alternativas.

Este cambio en nuestras prácticas hacia el uso responsable y prudente de los agentes antimicrobianos, asociado al desarrollo de alternativas, se basa en los conocimientos y las herramientas existentes. Las normas internacionales de la OIE ocupan un lugar preponderante entre dichas herramientas.

Las preguntas que surgen hoy en día no son solamente técnicas, también son políticas y estratégicas, ¿Cómo se pueden cambiar las prácticas a largo plazo evitando anatemas o soluciones preestablecidas? ¿Cómo se puede ayudar a los países y sectores de producción para que evolucionen sin riesgo económico y social, teniendo en cuenta los casos particulares?

La nueva estrategia de la OIE dedicada a la resistencia a los antimicrobianos ofrece distintas herramientas para ayudar a los Países Miembros en la implementación de este cambio. Para lograr su eficacia debe basarse en:

  • Planes de acción nacionales adaptados a las características y limitaciones de los sectores locales a través de una recolección de datos generalizada y armonizada.
  • Un enfoque sistémico intersectorial coordinado a partir de alianzas entre los sectores público y privado.
  • Medidas estructurales sostenibles a través de la inversión en los sistemas de salud y un marco legal apropiado para un mejor control del uso y una limitación del fraude y otros mercados ilegales.
  • Por último, una fuerte acción educativa para ganar el apoyo y la cooperación de todos.


Ya se ha realizado un trabajo colosal a nivel internacional, como lo demuestra el acuerdo firmado durante la reunión de alto nivel que se celebró durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sin embargo, también queda trabajo por implementar con el fin de obtener beneficios concretos y proteger a las generaciones futuras.

Confío en el compromiso de los Países miembros de la OIE para continuar con estos esfuerzos e implementar las medidas necesarias para la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos. Todos tenemos una parte de responsabilidad en el desarrollo de la resistencia a los antimicrobianos. Si juntos logramos frenar esta amenaza, juntos podremos compartir el éxito.

Monique Éloit
Directora General

  • Un objetivo común: promover el uso de antimicrobianos prudente y responsable y luchar contra la resistencia a los antimicrobianos
  • Una metodología: transcribir el Plan de Acción Mundial en planes de acción nacionales adaptados a las diferentes situaciones locales, con el apoyo técnico y financiero necesario para una aplicación progresiva
  • Una necesidad: voluntad política fuerte y a largo plazo

 

 

Al principio