Organizacion Mundial de Sanidad Animal

Tamaño de la fuente:

Idioma :

Search:

Búsqueda avanzada

Inicio > Para los periodistas > Comunicados de prensa

Conferencia Mundial OIE/FAO sobre la Fiebre Aftosa - Recomendaciones Finales

“Hacia el control de la enfermedad a nivel mundial”

Más de 500 personas, incluidos los Delegados nacionales de la OIE, partes interesadas, representantes de la FAO y de otras organizaciones internacionales socias, donantes mundiales clave, organizaciones no gubernamentales y organizaciones de ganadores participaron en este evento en Asunción, Paraguay, del 24 al 26 de junio de 2009.

La Conferencia fue organizada con la generosa contribución del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA) de Paraguay, el Ministério da Agricultura, Pecuária e Abastecimento de Brasil, la Comisión Europea, España y varios otros apoyos.

A continuación, las recomendaciones finales adoptadas por unanimidad por los participantes:

Considerando que:

La fiebre aftosa (FA) ha constituido durante siglos una seria amenaza para la salud y el bienestar de las poblaciones rumiantes y porcinas del mundo, tanto domésticas como salvajes, con repercusiones negativas en el medio de vida de los propietarios de animales.

Actualmente, falta concienciación e información sobre los efectos de la FA en la esfera de los productores individuales, en particular en la de los ganaderos más pobres, y existe la errónea percepción de que la FA no constituye una enfermedad prioritaria para la reducción de la pobreza.

La producción, el rendimiento y el uso de grandes rumiantes para el arado y la tracción se ven seriamente afectados cuando existe una infección por FA. La producción y la eficacia se resienten más si cabe en relación con la cantidad y la calidad de productos lácteos y la ganancia de peso.

Los países infectados por la FA son más propensos a la inseguridad alimentaria, como consecuencia del impacto de la FA en la esfera doméstica, del acceso restringido a los mercados local, nacional e internacional, y del reducido poder de tiro de los animales utilizados para funciones agrícolas.

La OIE ha reconocido oficialmente que setenta países del mundo están libres de la FA ‑con o sin vacunación‑, mientras que se considera que 100 países aún están infectados por la enfermedad de forma endémica o esporádica.

Es necesario un firme compromiso de todos los países al más alto nivel político, con el fin de armonizar las políticas mundiales, regionales y nacionales para el control de la FA.

Los serotipos y cepas del virus de la FA se reparten en varios emplazamientos o reservorios ecológicos principales, cada uno de los cuales engloba, a su vez, diferentes cepas virales regionales, de las que pueden surgir nuevas variantes, lo que crea una demanda de servicios de laboratorio y de asesoramiento técnico avanzados a la hora de seleccionar la vacuna apropiada en cada caso.

La persistencia de la FA en ciertos animales salvajes seguirá constituyendo una amenaza para la población rumiante doméstica, lo que exigirá que se vigile la enfermedad en las poblaciones salvajes o domesticas volviéndose salvajes y que se controle separando especies y subpoblaciones de animales con diferentes estatus de la enfermedad.

La globalización sin precedentes del comercio y de la circulación de personas y animales ha abierto la puerta para que cualquier cepa del virus infecte cualquier parte del mundo.

Se necesitarán esfuerzos regionales a largo plazo para hacer frente a la amenaza que representan los virus y los reservorios animales de la FA, o la persistencia medioambiental.

El reconocimiento oficial por parte de la OIE de que un país o una zona están libres de la FA constituye un importante elemento para avanzar hacia el control mundial de la enfermedad y para facilitar las transacciones comerciales de animales y productos derivados de animales.

Numerosos países en desarrollo y en transición necesitan asistencia, ya que carecen de los recursos necesarios y de unos servicios veterinarios suficientemente eficaces como para lanzar, aplicar y mantener un programa nacional de control de la FA.

Iniciar un programa de control de la FA con escasos recursos económicos exige un respaldo técnico y un asesoramiento bien definidos, que permitan optimizar la estrategia y las acciones a fin de obtener una rápida recuperación de la inversión, lo que podría, a su vez, estimular un gasto público y privado mayor y más rentable.

El control y la eventual erradicación de la FA en un país, una región o en el mundo sólo podrá lograrse si la comunidad internacional reconoce que el control de la FA es un bien público que beneficiará a todas las poblaciones y a las generaciones futuras.

Realizar el ideal de un control mundial de la FA será un proceso largo y costoso, que dependerá en gran medida de la disponibilidad duradera de recursos económicos públicos y privados suficientes de gobiernos, de productores y actores de la cadena comercial, y de la comunidad internacional de donantes.

La buena gobernanza veterinaria es un requisito previo esencial para garantizar una aplicación eficaz de los programas nacionales y para alentar la creación de colaboraciones público-privadas duraderas y el respaldo internacional para controlar la FA a nivel nacional, regional y mundial.

Urge investigar en vacunas que mejoren el acceso de los países a vacunas de buena calidad que se adecuen a las cepas del virus de la FA prevalentes en el terreno en cada reservorio del virus, en cada especie correspondiente, y que puedan ser rentables y puedan utilizarse en condiciones difíciles.

Es necesaria más investigación sobre el riesgo que implican los productos derivados de diferentes especies susceptibles, importados de países infectados por la enfermedad.

En Europa, en el Sudeste Asiático y en Sudamérica, existen buenos ejemplos de enfoques coordinados a nivel regional que han cosechado éxito y han logrado hacer que parte o la totalidad de las áreas afectadas se viesen libres de la FA. Esos programas regionales a largo plazo pueden brindar interesantes pautas para la formulación de estrategias regionales y nacionales coordinadas de control de la FA en otras regiones afectadas del mundo.

Es necesario que los países afectados actualmente por la FA puedan integrarse en un programa de lucha contra la FA coordinado a nivel regional, pero, habida cuenta de que los recursos nacionales son limitados, una vía progresiva de control, encaminada a erradicar la FA con o sin vacunación, debería empezar con acciones viables en todos los países afectados y tender paulatinamente hacia el reconocimiento oficial de las zonas y países como libres de la enfermedad.

Los países ya libres de la enfermedad y con capacidad para respaldar un control mundial de la FA pueden contribuir a una situación de beneficios compartidos (win-win), que podría dar lugar a la reducción de la pobreza en los países infectados y a un menor riesgo de reintroducción de los virus en sus propios territorios.

Las normas internacionales de la OIE para la gobernanza veterinaria, los métodos de control de la FA, la producción y el uso de vacunas, la comercialización y la circulación de animales y productos derivados de animales, y el diagnóstico de la enfermedad son elementos que deberán figurar en toda formulación de estrategia para el control mundial de la FA.

La FAO y la OIE han firmado varios acuerdos de cooperación, incluidos el Marco Global para el Control Progresivo de las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (GF-TAD) y los Centros Regionales de Sanidad Animal en varias regiones.

LOS PARTICIPANTES EN LA CONFERENCIA REITERAN SU FIRME APOYO A UN ENFOQUE MUNDIAL COORDINADO PARA EL CONTROL DE LA FA Y EMITEN LAS SIGUIENTES RECOMENDACIONES:

1. La OIE y la FAO, junto con gobiernos, productores y otros actores y partícipes internacionales, regionales o nacionales, deberán confirmar y comunicar las razones económicas y sociales que justifican el que se reconozca oficialmente el control mundial y la eventual erradicación de la FA como un bien público general en beneficio de todas las poblaciones y de las generaciones futuras.  

2. La elaboración de una estrategia de control mundial de la FA debería considerarse como una prioridad internacional y debería ser elaborada de forma urgente conjuntamente por la OIE y la FAO, de preferencia en el marco del Marco GF-TAD, previa consulta a los correspondientes interesados y la comunidad de donantes en las esferas internacional, regional y nacional.

3. La OIE, la FAO y otras organizaciones internacionales y regionales implicadas en el control de la FA deberán llevar a cabo una comunicación política de alto nivel con vistas a convencer a los encargados de la elaboración de políticas de las altas instancias de los países infectados para que éstos consideren el control de la FA como una prioridad, esgrimiendo el riesgo de transmisión de la FA a los países y regiones vecinos como punta de lanza de su argumentación.

4. La FAO, respaldada por la OIE y las correspondientes organizaciones internacionales, deberá analizar los efectos más significativos de la FA en la creación de riqueza, la seguridad alimentaria y la situación de la mujeres, lo que creará un claro incentivo para que los gobiernos y, luego, la comunidad internacional incrementen sus inversiones en este sector y lo hagan, además, de forma más estratégica.

5. La OIE, respaldada por la FAO, deberá proseguir e intensificar sus esfuerzos por instaurar la aplicación de la gobernanza veterinaria en los países en desarrollo y en transición, en particular con vistas a trazar el camino para colaboraciones público-privadas duraderas y para la implicación de la comunidad internacional de donantes en pro de una estrategia mundial de control de la FA.

6. Una estrategia de control mundial de la FA debería incorporar y reconocer los mecanismos nacionales y regionales existentes y en curso que hayan logrado probar un progreso hacia el control regional de la FA, tales como el Plan Hemisférico de Erradicación de la FA para áreas de frontera binacionales o trinacionales, la colaboración de las países del CVP/MERCOSUR, la Campaña contra la Fiebre Aftosa en el Sudeste Asiático (SEAFMD), la Unión Europea (UE), y la Comisión Europea para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (EUFMD).

7. La FAO y la OIE deberán continuar sus esfuerzos por promover iniciativas a largo plazo coordinadas a nivel regional (hojas de ruta) para el control progresivo de la FA, que cubran los principales reservorios del virus.

8. Todos los países del mundo deberán conformarse estrictamente a las normas de la OIE relativas a la calidad de las vacunas y observar los mecanismos de aseguramiento de la calidad al respecto.

9. Se alentará y facilitará una mayor investigación para el desarrollo de vacunas eficaces y de calidad y para la disponibilidad de vacunas a menor coste para todas las cepas prevalentes del virus de la FA en todos los animales domésticos susceptibles, haciendo especial hincapié en la disponibilidad, el costo, la eficacia y el uso seguro en condiciones difíciles.

10. La OIE, respaldada por la FAO y en colaboración con la comunidad internacional de donantes, considerará la posibilidad de crear bancos de vacunas para las vacunas contra la FA en lugares estratégicos y como medida de apoyo a los programas regionales de control de la enfermedad.

11. Sería conveniente seguir mejorando la creación de instalaciones de diagnóstico, y el acceso a éstas, para un diagnóstico rápido y eficaz de la FA, mediante iniciativas tales como el programa de tutoría técnica de la OIE o el programa de desarrollo de redes de laboratorios de la FAO. Las pruebas de diagnóstico deberán respetar las normas del Manual de Pruebas de Diagnóstico y Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE y se recomienda la inscripción de todas aquéllas en el registro de pruebas de diagnóstico de la OIE.

12. La OIE continuará actualizando las normas existentes sobre la FA y alentará el reconocimiento oficial de países y zonas libres de la enfermedad. En la actualización de las normas internacionales, la OIE deberá fomentar una mayor investigación tendente a garantizar la comercialización segura de productos derivados de animales sin barreras comerciales injustificadas y, a un tiempo, deberá reconocer las necesidades de los países en desarrollo y en transición que todavía están progresando en el camino hacia un control o una erradicación progresivos de la FA, así como proteger a los países libres de la enfermedad de la reintroducción del virus y mantener servicios veterinarios eficaces y una vigilancia de campo de la enfermedad.

13. La FAO deberá seguir respaldando la capacitación nacional de los países en desarrollo y en transición, con vistas a que éstos cumplan con las normas de la OIE, y deberá elaborar métodos, guías, instrumentos, formaciones y apoyo técnico destinados a que los Estados Miembros introduzcan y apliquen una vía progresiva de control a nivel nacional.

14. Como próximo paso, la OIE y la FAO organizarán una conferencia de compromiso con países libres de la enfermedad y países infectados por ésta y los correspondientes donantes y organizaciones, con el fin de respaldar un programa de control mundial que comience con actividades regionales. La conferencia tomó nota de la candidatura de la República Popular China como país anfitrión de la próxima conferencia.

15. Para secundar el programa mundial, la FAO y la OIE organizarán con regularidad reuniones científicas sobre el control de la FA, que se irán sucediendo en las diversas regiones afectadas. La conferencia tomó nota de la candidatura del Consejo Indio de Investigación Agrícola (Indian Council of Agricultural Research) como anfitrión de la próxima reunión científica mundial sobre la FA (en 2010 ó 2011).

16. La OIE desarrollará su capacidad para el reconocimiento del estatus de la enfermedad, con el fin de respaldar adecuadamente el aumento de países y zonas que solicitarán dicho reconocimiento tras la instauración del nuevo programa de control mundial.

17. La FAO, con el apoyo político y normativo de la OIE, debería reforzar su capacidad para respaldar técnicamente el desarrollo de hojas de ruta nacionales y regionales tendentes al control progresivo de la FA en la esfera nacional y regional, y contribuir, así, al control mundial de esta seria enfermedad

18. La OIE y la FAO deberían secundar redes epidemiológicas y reforzar la cooperación en materia de sistemas nacionales, regionales y mundiales de vigilancia de la FA. La transparencia y la debida notificación de la enfermedad mediante WAHIS constituye un elemento clave para proteger a los países y a las zonas libres de la enfermedad y para supervisar el progreso del control de la FA en las áreas en las que esta enfermedad sea endémica.

19. Los gobiernos nacionales y las organizaciones regionales deberían potenciar activamente el apoyo y la cooperación de las organizaciones de conservación de la naturaleza y de la vida salvaje a la hora formular las estrategias nacionales y regionales de control de la FA.

20. En la elaboración de los programas de control de la FA, los gobiernos nacionales deberían tener debidamente en cuenta la introducción de mecanismos de compensación de los propietarios de animales, previa consulta al sector privado y a la comunidad de donantes.

Al principio