Organizacion Mundial de Sanidad Animal

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Las normas de la OIE sobre la EEB: guía para su comprensión y applicación apropiada

Existe una inquietud creciente en el seno de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) con respecto a los informes sobre interrupciones del comercio internacional que implican una interpretación errónea de las normas de la OIE. Ciertas informaciones publicadas hace poco sobre la clasificación de los países en categorías por la OIE indica que existen algunos malentendidos aparentes sobre la índole y propósitos de las normas y directrices internacionales de la OIE, y su interpretación y aplicación por los Países Miembros.

El Código Sanitario de la OIE para los Animales Terrestres (el Código) contiene normas, directrices y recomendaciones para uso de las autoridades veterinarias nacionales a fin de prevenir la introducción en el país importador de agentes patógenos infecciosos para los animales y el hombre cuando se comercia con animales y productos de origen animal, a la vez que evitar obstáculos sanitarios injustificados.

El Código describe las condiciones de clasificación de los países en una de las cinco categorías de riesgo de la EEB, pero la OIE no se encarga de efectuar la clasificación. En cambio, los países importadores utilizan estas categorías a la hora de determinar condiciones comerciales específicas. No obstante, se ha solicitado recientemente a la OIE que estudie las peticiones de los países, presentadas en forma voluntaria, para determinar si satisfacen las condiciones para ser clasificados oficialmente por decisión de la OIE como "libres de EEB" o "provisionalmente libres de EEB". Por el momento, esta no emite su parecer sobre las otras tres categorías existentes en el Código. Hasta la fecha ningún país ha recibido dicho reconocimiento. Además, los Países Miembros han solicitado a la OIE que reduzca el número actual de categorías.

El Código también pone de relieve las obligaciones previstas por los dispositivos del Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la Organización Mundial del Comercio (Acuerdo MSF de la OMC), el cual prevé que el país importador no puede ser más restrictivo que lo necesario para alcanzar el nivel de protección nacional deseado, y sus medidas no deben ser distintas de las que se aplican a los productos dentro del mercado nacional.

El capítulo de la OIE sobre la EEB describe actualmente cinco niveles de estatus del país exportador basándose en su nivel de riesgo determinado (libre, provisionalmente libre, riesgo mínimo, riesgo moderado y riesgo alto). Después se contemplan las condiciones comerciales aplicables a las diversas mercancías mediante una serie de restricciones cada vez más severas en función de los riesgos presentados. Por ejemplo, se puede importar carne fresca en condiciones seguras cualquiera sea el estatus del país de procedencia con respecto a la EEB, pero con restricciones mayores cuando los países presenten un alto riesgo de EEB, es decir, las medidas aplicadas a los bovinos vivos y a la carne en sí serán más severas. Los expertos consideran que si se observan tales medidas, la carne es inocua.

Sin embargo, en lo tocante a ciertas mercancías, los expertos han determinado que no se deberán exportar ni siquiera a partir de países que presenten un bajo riesgo de EEB. Por ejemplo, las harinas de carne y huesos, o cualquier otra mercancía que contenga dichos productos, procedentes de países con riesgo mínimo, moderado o alto de EEB, no deberán comercializarse.

Es evidente que algunos Países Miembros aplican prohibiciones comerciales cuando un país exportador declara la presencia de EEB, sin consultar las recomendaciones que figuran en el Código ni efectuar un análisis del riesgo de conformidad con sus obligaciones en el marco de la OIE y de la OMC. Aunque el Código ofrece recomendaciones cada vez más restrictivas en función del nivel de riesgo de EEB en cada categoría de estatus del país, no recomienda ninguna otra prohibición para el comercio de animales o de productos específicos de origen animal, aparte de la citada en el párrafo anterior.

Con respecto a la situación de la EEB en la Unión Europea y más recientemente en el Japón, Canadá y los Estados Unidos, la existencia de normas válidas actualizadas no impidió que se produjeran interrupciones comerciales importantes debido a que varios países no han aplicado la norma internacional en el establecimiento o revisión de sus políticas de importación. Esto ha sido particularmente obvio en el caso de mercancías para las cuales el Código recomienda que no se apliquen restricciones, independientemente del estatus del país exportador con respecto a la EEB.

Aparte de las breves suspensiones comerciales durante el período de investigación que sigue a un nuevo evento epidemiológico, a la OIE le preocupan en particular las prohibiciones comerciales dispuestas por varios países, sin haber procedido a un análisis del riesgo tal como se describe en el Código, cuando un país exportador notifica un primer caso de EEB. Dichas situaciones penalizan a los países que poseen un sistema de vigilancia correcto y transparente de las enfermedades animales y zoonosis, y que han demostrado su capacidad para controlar los riesgos identificados. Esta situación podría generar reticencias en la notificación de futuros casos y un aumento de la probabilidad de difusión de la enfermedad a escala internacional.

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