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La OIE expresa su satisfacción por la publicación de las Buenas Prácticas de la OMS para la denominación de las nuevas enfermedades infecciosas

Cada año, nuestro planeta se ve afectado por nuevas enfermedades emergentes cuya denominación se ha transformado en un verdadero desafío en las últimas décadas. Una terminología inexacta y con formulaciones indebidas ha generado interpretaciones erróneas con consecuencias no deseadas en la cultura local, el turismo y la economía rural en general. Con el fin de evitar tales situaciones, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) ha trabajado conjuntamente con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) con miras a establecer un método común de denominación de toda enfermedad infecciosa emergente, independientemente de las especies afectadas en las que se ha observado, que pueda ser utilizado de forma coherente y homogénea por las comunidades que trabajan en las áreas de la sanidad animal y la salud pública.

París, 12 de mayo de 2015 – Desde principios de este siglo, numerosas epidemias, como la enfermedad por el virus del Ébola (EVE), las diversas cepas de influenza de origen animal o el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), han destacado claramente la función de la comunicación del riesgo en el marco de la respuesta de emergencia en caso de enfermedad.

En particular, uno de los principales desafíos identificados en materia de comunicación ha sido la denominación de las enfermedades emergentes. Con vistas a evitar la ausencia de información o, al contrario, el exceso de desinformación inherente a una nueva amenaza, es imprescindible ir a lo esencial. Sin embargo, resulta primordial evitar que la urgencia de tales situaciones determine elecciones que puedan acarrear la estigmatización de una determinada zona geográfica, una cultura o especie animal debido al nombre dado a la enfermedad sin aplicar reglas armonizadas.

Por ejemplo, en 2009, la confusión entre las cepas de la “peste porcina clásica”, “la gripe porcina”, y la “influenza pandémica” se transformó en un tema de debate en los medios de comunicación. La comunidad sanitaria mundial es la que, en última instancia, enfrentó el difícil intercambio con los medios y decidió adoptar la nomenclatura oficial “gripe pandémica (H1N1) 2009 ”. Recientemente, se otorgó un nombre agraviante para una región a una enfermedad respiratoria causada por una cepa particular de coronavirus, el síndrome respiratorio de Medio Oriente, lo que causó involuntariamente un impacto socioeconómico negativo en la región.

Tras varios años de labor común con sus socios internacionales, la OIE celebra la publicación de las Buenas Prácticas de la OMS para la denominación de las nuevas enfermedades infecciosas en el hombre. Este documento está disponible en el sitio web de la OMS, y ha sido objeto de publicación en la página web de la revista Science.

Las directrices elaboradas buscan colmar la brecha que existe entre el período en el que se identifica una nueva enfermedad en el hombre y el momento en el que el departamento de la OMS de Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), encargado de determinar un nombre a cada enfermedad humana, le atribuye un nombre estándar.

Estas pocas reglas respetan el enfoque integrado Una sola Salud y el acuerdo tripartito FAO/OIE/OMS para hacer frente a las enfermedades infecciosas emergentes en la interfaz de los ecosistemas hombre-animal. Las directrices incluyen la promoción del conocimiento sobre las enfermedades, su vigilancia, detección temprana y sistemas de respuesta de emergencia a niveles local, nacional, regional y mundial, respaldados por sólidos y estables servicios de salud pública y sanidad animal, así como por estrategias de comunicación eficaces.

En caso de emergencia de una nueva enfermedad, la OIE insta a todas las partes interesadas nacionales, regionales e internacionales, incluyendo científicos, autoridades nacionales y medios de comunicación a aplicar las Buenas Prácticas de la OMS para que no se creen nombres inapropiados y preservar el interés público y una información de calidad.

1Organización Mundial de la Salud

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