Organizacion Mundial de Sanidad Animal

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Larga vida a la OIE

Así como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) cumplió su noventa aniversario el año pasado, mis quince años de mandato electo en la dirección de esta institución tocarán a su fin en diciembre de 2015. Desde que fui elegido por primera vez en el año 2000, los Países Miembros han renovado su confianza en mí en dos ocasiones más, en 2005 y en 2010, y todos podemos estar satisfechos de haber logrado juntos grandes avances, especialmente en los ámbitos de la sanidad y del bienestar animal. El 1 de enero de 2016, la Dra. Eloit tomará el relevo de la dirección de la OIE, y estoy seguro de que sabrá perpetuar el éxito que hemos iniciado juntos y que culminará muchas otras cimas.


Bernard Vallat, Director General de la OIE, con Margaret Chan, Directora General de la OMS. © OMS

La que fuera denominada Oficina Internacional de Epizootias ha avanzado y se ha diversificado considerablemente a lo largo de la última década. La sede de la organización, sita en París desde su creación, se amplió con la compra de un edificio adyacente en 2009 con el fi n de responder al crecimiento de nuestra actividad. Renombrada en 2003 como Organización Mundial de Sanidad Animal a raíz de una propuesta personal, la OIE, que conserva sus siglas de siempre, ha sabido modernizar sus textos fundamentales, multiplicar sus recursos por diez y adaptarse a los nuevos retos sanitarios de todo el mundo reforzando su legitimidad en un contexto mundial. En la actualidad, la Organización se encuentra entre los tres principales organismos internacionales relacionados con la salud, sobre todo gracias a sus normas intergubernamentales, que hoy día están reconocidas por al menos 180 países y por la Organización Mundial del Comercio (OMC), y que se consideran un referente en la prevención y la lucha contra las enfermedades de los animales, incluidas las zoonosis.

Desde principios de la década de 2000, el mandato de la OIE ha abarcado también el bienestar animal, un ámbito complejo por el que nuestras sociedades se preocupan cada vez más. Las primeras normas intergubernamentales al respecto, de base científica, fueron aprobadas por todos los Países Miembros de la OIE en 2005. Actualmente, cubren una gran variedad de problemas de los animales, tanto terrestres como acuáticos, relativos a ámbitos básicos como los sistemas de producción animal, el transporte, los métodos de sacrificio e incluso los animales de laboratorio. La obtención de un consenso y el compromiso de 180 países a promover estas normas a nivel nacional, con independencia de cuáles sean sus costumbres culturales o religiosas o su situación económica, constituyen un gran avance en este importante campo.

La OIE ha aportado al mundo muchas otras innovaciones. Así, algunos de sus principales logros a recordar son los siguientes:

Hemos preparado estrategias de prevención y lucha contra todas las enfermedades infecciosas de origen animal que amenazan al mundo, y sobre todo las que se transmiten al hombre, como ocurre con un 60% de los agentes patógenos de los animales, domésticos y salvajes. El control de estas enfermedades en su origen en los animales ha contribuido a proteger a una gran parte del mundo frente a la mayoría de las crisis sanitarias: la gripe aviar, la enfermedad de las vacas locas, la rabia y la brucelosis, entre otras.

La fructífera estrategia que gracias a la cooperación de todos nuestros asociados nos permitió por primera vez en 2011 erradicar a nivel mundial una enfermedad animal, en concreto la peste bovina, se considerará un modelo histórico de cooperación y coordinación a escala mundial, regional y nacional. Ya se ha planteado una estrategia similar para erradicar la peste de los pequeños rumiantes y la rabia canina en los próximos años.

Algunas enfermedades, como la peste de los pequeños rumiantes, la perineumonía contagiosa bovina o la peste porcina clásica se han integrado en el procedimiento de reconocimiento oficial por parte de la OIE de los estatus epidemiológicos nacionales, un sistema que permite determinar el estatus de los Países Miembros, si así lo desean, respecto a ciertas enfermedades que se consideran prioritarias. Este procedimiento reviste una enorme importancia para el control mundial de las enfermedades y para la seguridad sanitaria del comercio internacional de animales y de sus productos. Se aplica también a la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), la fiebre aftosa y la peste equina, así como a la validación de los programas nacionales oficiales de control en el caso de la fiebre aftosa, de la peste de los pequeños rumiantes y de la perineumonía contagiosa bovina.

La renovación de la difusión de la información zoosanitaria mediante la creación del Sistema Mundial de Información Zoosanitaria WAHIS (2007), que permite conectar a todos los Países Miembros con el servidor de la Sede de la OIE, ha resultado una paso esencial para la estrategia preventiva y la política de transparencia de la OIE destinada a controlar las 117 enfermedades de la Lista de la OIE, así como las enfermedades emergentes.

También cabe destacar la adopción, por primera vez en 2014, de una norma y de varias directrices elaboradas para facilitar los desplazamientos internacionales de caballos de competición basadas en el concepto de gestión sanitaria específica de una subpoblación de caballos de élite con un excelente estado sanitario. La elaboración de esta norma y estas directrices refleja la fructífera colaboración público–privado establecida entre la OIE, la Federación Ecuestre Internacional (FEI) y la Federación Internacional de Autoridades Hípicas (IFHA) y sus representaciones nacionales.

Por otra parte, se han llevado a cabo distintos programas dedicados a intensificar la solidaridad entre países. El Fondo Mundial para la sanidad y el bienestar animal, que se creó en 2004, ha permitido iniciar muchas acciones para ayudar a nuestros Países Miembros a aplicar nuestras normas y a mejorar la gobernanza de los sistemas nacionales de sanidad y bienestar animal, sobre todo a través de múltiples colaboraciones con el sector privado. Los proyectos de hermanamiento de laboratorios, instaurados en 2006, son un ejemplo de este tipo de programas. Gracias a esta exitosa experiencia, la OIE también lleva dos años desarrollando proyectos de hermanamiento entre establecimientos de educación veterinaria, así como entre organismos estatutarios veterinarios.

Estos programas constituyen una etapa fundamental del Proceso PVS que se inició en 2006 con el objetivo de mejorar la Prestación de los Servicios Veterinarios. Dicho proceso pone de manifiesto uno de los principales logros alcanzados gracias al Fondo Mundial. Más de 130 países se han beneficiado de un diagnóstico independiente, llevado a cabo por expertos acreditados por la OIE, de su grado de cumplimiento con las normas de calidad y de buena gobernanza veterinaria de la OIE, y muchos de ellos aplicarán de ahora en adelante tales recomendaciones. Por otra parte, actualmente el Proceso PVS está considerado en la Agenda Mundial de Seguridad Sanitaria (GHSA) como uno de los principales instrumentos necesarios para avanzar hacia un mundo libre de las amenazas que suponen las enfermedades infecciosas, ya afecten al hombre o a los animales.

La estrecha relación existente entre la sanidad animal y la salud humana es la que ha motivado los trabajos conjuntos que han llevado a cabo la OIE y la OMS para coordinar el refuerzo de los sistemas nacionales de salud pública, ayudando así a los países a hacer frente a los riesgos sanitarios de la interfaz hombre-animal. Hace poco se ha publicado una guía conjunta OIE/OMS sobre este tema, en la que una vez más se realza el concepto «Una sola salud», que en 2011 condujo al establecimiento de una Alianza Tripartita entre la OIE, la OMS y la FAO. También es necesario recordar otras estrategias de colaboración que han resultado muy útiles, entre las que destacan el Codex Alimentarius, en el ámbito de la seguridad sanitaria de los alimentos, y las relacionadas con la Organización Internacional de Normalización (ISO), en el ámbito del bienestar animal. La OIE coopera actualmente con cerca de 70 organismos internacionales más, tanto del sector público como del privado.

Como muy bien ilustró Hundertwasser, a quien apodaban el «médico de la arquitectura», «lo que uno sueña solo, es sólo un sueño, pero lo que muchos hombres sueñan juntos es el comienzo de una nueva realidad». Muchos de mis sueños se han hecho realidad durante estos quince años, como contribuir a sentar las bases de un futuro en el que las amenazas sanitarias se controlen con eficacia, y todo ello gracias al refuerzo progresivo de la red de la OIE, que hoy en día cuenta con 180 Países Miembros (en 2001, contaba con 158, cuando China todavía no era Miembro), más de 1 500 puntos focales nacionales y trece Oficinas regionales. Asimismo, poco a poco también se ha consolidado la red de centros de especialización científica de la OIE, que en la actualidad es más extensa que nunca con más de 300 Centros de Referencia mundial repartidos por los cinco continentes (en 2001 sólo existían 146).

Semejante red de competencias y colaboraciones es sinónimo de excelencia y permite, entre otras ventajas, que la OIE cumpla con su compromiso permanente de favorecer el refuerzo de las capacidades de los máximos responsables políticos de sus Países Miembros en cuanto a la sanidad y al bienestar animal, con el fi n de proteger tanto a la población humana como a los animales.

Todos formamos parte de esta red de incalculable valor.

Por otra parte, deseo agradecerles, queridos Delegados, puntos focales nacionales, expertos, colaboradores, profesión veterinaria y colegas de la Sede y de las Oficinas regionales de la OIE, su confianza, reafirmada cada día, así como las fructíferas colaboraciones que hemos establecido y su contribución y apoyo incondicional al logro de los éxitos de la OIE. Juntos hemos devenido arquitectos de la sanidad mundial.

Si bien en la actualidad el mundo está mejor preparado para afrontar crisis sanitarias, el mandato de la OIE todavía tiene muchos retos colectivos por resolver, sobre todo relacionados con las amenazas derivadas del cambio climático, con la necesidad de alimentar a una población mundial que no para de crecer, con la aparición y la propagación de nuevas enfermedades y con el alarmante aumento del fenómeno de la resistencia a los agentes antimicrobianos, que se debe gestionar con el mayor rigor posible y a nivel mundial. También se deberán afrontar las controversias, a veces malintencionadas o sin base científica, tocantes a aspectos medioambientales o sanitarios de la relación entre el hombre y los animales.

Asimismo, el mantenimiento de la ganadería, en sus diversas prácticas, resultará fundamental para el establecimiento de medios de subsistencia en las poblaciones más desfavorecidas y para permitir que el hombre se desarrolle plenamente.

La OIE, especialmente mediante la estrategia de la alianza mundial para la ganadería, espera continuar manteniendo los sistemas de pastoreo en tanto que factores de desarrollo, de lucha contra la pobreza y de gestión sostenible de la tierra, sin olvidar jamás que para muchas poblaciones desfavorecidas la ganadería es un medio para escapar de la pobreza.

La OIE seguirá trabajando para el refuerzo de los Servicios Veterinarios, ayudando a los Países Miembros a aplicar las normas de buena gobernanza, garantizando la excelencia de la educación veterinaria y armonizando los contenidos de esta formación a nivel mundial.

Estoy convencido de que la Dra. Monique Eloit, que tomará posesión del cargo de Directora General de la OIE el 1 de enero para un mandato de cinco años (2016-2020), podrá contar con su apoyo para lograr los futuros éxitos de la OIE. Confío plenamente en que continuará desarrollando y reforzando esta organización para promover la excelencia, la transparencia y la solidaridad, así como para aplicar el mandato que se nos ha encomendado de proteger a los animales para preservar nuestro futuro.

Bernard Vallat

Contact : media@oie.int

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