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Hacia la erradicación de la peste de los pequeños rumiantes a nivel mundial

Quince años. Ese es el horizonte temporal que acaban de fijarse los especialistas internacionales en sanidad animal para erradicar la peste de los pequeños rumiantes (PPR). Este plazo corresponde a la mitad del tiempo que fue necesario para la erradicación de la peste bovina; es un desafío ambicioso, pero realista, que se concretizará mediante la acción conjunta y coordinada de los diversos actores nacionales, regionales y mundiales.

 

Desde hace 15 años, la PPR se ha extendido a un ritmo alarmante, llegando incluso a regiones que anteriormente no habían sido infectadas por la enfermedad. Identificada por primera vez en Côte d’Ivoire en 1942, esta enfermedad devastadora afecta en la actualidad a cerca de 70 países de África, Oriente Medio y Asia, en donde se concentra más del 80 por ciento de la población mundial de ovejas y cabras.
La enfermedad es altamente contagiosa. Una vez introducido, el virus puede infectar hasta el 90% de un rebaño y la enfermedad puede matar entre el 30 y el 70% de los animales infectados. Las pérdidas económicas que genera afectan a las poblaciones rurales vulnerables, arruinando la producción animal a nivel nacional y regional. Los distintos países afectados han acumulado pérdidas anuales estimadas en decenas e incluso cientos de millones de dólares.
Si no se implementa ningún plan de acción, la PPR podría extenderse aún más, acentuando unas pérdidas socioeconómicas que son devastadoras y el sufrimiento de millones de agricultores pobres, la mayoría de los cuales son mujeres, quienes dependen de las ovejas y las cabras para su sustento.

Por consiguiente y con el fin de detener la progresión de la enfermedad hasta conseguir su erradicación, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han desarrollado una estrategia mundial para el control y la erradicación de la peste de los pequeños rumiantes en el marco del Grupo de Trabajo FAO/OIE GF-TADs (Marco Global para el Control Progresivo de las Enfermedades Transfronterizas de los Animales).
A comienzos de abril, más de 300 representantes de alto nivel de todo el mundo se reunieron en Abiyán, Côte d’Ivoire, durante una conferencia internacional organizada por la OIE y la FAO para adoptar esta estrategia global; las recomendaciones ministeriales fruto de la reunión permitieron definir la PPR como una enfermedad prioritaria que debe ser erradicada en el trascurso de las próximas dos décadas.

Para cumplir el objetivo de control mundial y erradicar la enfermedad en un plazo de quince años, será necesario movilizar los fondos suficientes y garantizar una coordinación pertinente en todos los niveles, así como un compromiso político sólido.
Afortunadamente, las lecciones aprendidas son valiosas y nos enseñan el camino del éxito. Hasta la fecha, sólo dos enfermedades han sido eliminadas en el mundo: la viruela humana, erradicada bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la terrible peste bovina, bajo la égida de la OIE y la FAO.
Este último modelo ha permitido desarrollar un método progresivo y por etapas para el control y la erradicación mundial de la peste de los pequeños rumiantes.
A nivel nacional, la aplicación de la estrategia se lleva a cabo en cuatro fases, con el objetivo final de obtener el estatuto de país reconocido oficialmente libre de la enfermedad por la Asamblea Mundial de Delegados Nacionales de los Países Miembros de la OIE. Asimismo, cada uno de los países infectados tiene la posibilidad de solicitar a la OIE el reconocimiento de su programa nacional de control contra la PPR basado en las normas del Código Terrestre de la OIE.
A nivel mundial, un mecanismo común de gobernanza y coordinación se implementa en el marco del acuerdo GF-TADs establecido en 2004 entre la OIE y la FAO. Este mecanismo se suma a un mecanismo específico para la gestión de los recursos que los socios financieros del programa asignan para la erradicación de la PPR.

Es importante tener en cuenta que el programa de control y erradicación de la peste de los pequeños rumiantes no es una actividad “aislada”, sino una combinación de tres componentes interrelacionados: control y erradicación de la peste de los pequeños rumiantes en sentido estricto, refuerzo de los Servicios Veterinarios, y prevención y control simultáneo de otras enfermedades importantes de los pequeños rumiantes. Estos tres “pilares” constituyen la Estrategia mundial aprobada en Abiyán.
Gracias a estos tres pilares, el objetivo general de erradicación de la peste de los pequeños rumiantes también se convierte en el punto de inicio para que el funcionamiento de los sistemas nacionales de sanidad animal registre progresos sostenibles y, por consecuencia, para mejorar el estatus sanitario en lo relacionado con otras enfermedades de los pequeños rumiantes y el de pequeñas explotaciones rurales.
Los países que se reunieron en Abiyán se comprometieron por lo tanto a fortalecer la capacidad y la pericia de sus Servicios Veterinarios para garantizar la implementación correcta de la estrategia de erradicación, en particular mediante el desarrollo de los planes de vigilancia de enfermedades, los programas de refuerzo de capacidades de las partes interesadas, la transferencia de tecnología, las asociaciones públicas/privadas y el uso de vacunas que cumplan con las normas intergubernamentales de la OIE.

Las inversiones necesarias durante los próximos 15 años a nivel mundial serán considerables, aunque todavía son difíciles de cuantificar con precisión. El objetivo, de todas formas, es realizable y tendrá un impacto significativo en la producción de alimentos, la nutrición, los ingresos y la capacidad de recuperación de los medios de subsistencia de más de 330 millones de agricultores pobres en todo el mundo mediante la mejora de la productividad y la rentabilidad de sus granjas.
El apoyo a la adecuación de los Servicios Veterinarios con respecto a las normas de calidad de la OIE tendrá mayores repercusiones en lo relacionado con la eficacia de la prevención y el control de las demás enfermedades de los animales, lo cual justifica aún más  la rentabilidad de las inversiones realizadas.

En el contexto actual de la mundialización de los intercambios comerciales, que facilita la propagación a gran escala de agentes patógenos, las actividades de los Servicios Veterinarios y el control de las enfermedades transfronterizas, como la PPR, en la fuente son de interés común para los países infectados y no infectados. Estas actividades deben ser consideradas más que nunca como un “bien público mundial”.
La OIE y la FAO continúan con el programa de control mundial de la fiebre aftosa adoptado en la Conferencia de Bangkok en 2012. La OIE, la OMS y la FAO también continúan con el programa de control mundial de la rabia canina. Una conferencia mundial se organizará a tal efecto por la OMS, la OIE y la FAO en diciembre de 2015, en la sede de la OMS en Ginebra.

Bernard Vallat

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Contact : media@oie.int

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