Organizacion Mundial de Sanidad Animal

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Inicio > Sanidad Animal en el Mundo > Información sobre las enfermedades de los animales acuáticos y terrestres

HECHOS CLAVE

  • Kenia señala un foco en diciembre de 2006 e inicia un programa de vacunación en enero de 2007. Los focos anteriores en Kenia se produjeron en 2002 y en 1998-99. En 2002, se vacunaron 52.000 animales.
  • Arabia Saudí tuvo casos sospechosos de fiebre del Valle del Rift en 2004, y se vacunaron 760.000 animales susceptibles en el marco del programa de prevención y control de la enfermedad.
  • Senegal señaló casos de la enfermedad cada año durante el periodo 2001-2004.
  • Egipto ha adoptado un programa de vacunación, cada año se vacunan más de 7 millones de animales. El último foco registrado data de 1993. Los Servicios Veterinarios egipcios comprenden actualmente más de 50.000 veterinarios y personal técnico (incluidos más de 19.000 oficiales veterinarios).
  • Madagascar tuvo focos de la enfermedad en 1991.

 

¿Qué es la fiebre del Valle del Rift?

La fiebre del Valle del Rift es una enfermedad vírica aguda que puede afectar gravemente a los animales domésticos (tales como búfalos, camellos, bovinos, cabras y ovejas) y al hombre. La enfermedad en estas especies se caracteriza por fiebre, debilidad aguda, abortos y altas tasas de morbilidad y de mortalidad.

El agente de la enfermedad es un virus que pertenece al genus Phlebovirus de la familia Bunyaviridae. Varios virus de esta familia pueden causar fi ebre y encefalitis. Otro virus Bunyaviridae muy conocido es el Hantavirus.

La fiebre del Valle del Rift está incluida en la lista de enfermedades del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) que deben declararse a la OIE (Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE).

 

Transmisión y propagación

Diversas especies de mosquitos actúan como vectores del virus, y es frecuente que la enfermedad surja durante los años de lluvias intensas inusuales que conllevan una proliferación de las poblaciones de mosquitos.

Los mosquitos se alimentan de la sangre de los animales virémicos (el virus circula en el flujo sanguíneo), y después transmiten el virus a otros animales al picarlos.

En algunas especies de mosquitos (Aedes, por ejemplo), las hembras infectadas pueden transmitir el virus a su descendencia por medio de sus huevos.

De este modo se favorece la supervivencia del virus en el medio ambiente. Los huevos de mosquitos pueden sobrevivir durante periodos prolongados (incluso varios años) en condiciones secas. Durante los periodos de fuertes precipitaciones o inundación, los huevos eclosionan, y se comprueba un incremento de la infección de los animales que los mosquitos pican.

 

Riesgo para la salud pública

La fiebre del Valle del Rift es una zoonosis (enfermedad que afecta principalmente a los animales, pero que puede transmitirse a los humanos).

Los humanos son muy susceptibles al virus de la fiebre del Valle del Rift y pueden contraer la infección por la picadura de mosquitos infectados, por contacto con la sangre u otros fluidos corporales o tejidos de animales infectados, o por consumo de leche no pasteurizada o carne cruda de animales infectados. El personal que trabaja en las instalaciones de los mataderos, laboratorios u hospitales está expuesto al riesgo de infección.

 

Signos clínicos

En los animales: los signos clínicos dependen de la especie animal afectada y de condiciones tales como la edad y el estado de preñez. Durante las epidemias, es característico que haya numerosos abortos y una alta mortalidad entre los animales jóvenes, la enfermedad puede afectar incluso al hombre. Las ovejas y vacas preñadas afectadas por esta enfermedad abortan la mayoría de las veces (80-100%).

Los corderos y terneros jóvenes presentan fiebre, debilitamiento y mueren muy rápidamente. La tasa de mortalidad en animales jóvenes es muy alta, mientras que la mortalidad en los ovinos adultos es de aproximadamente el 20% y de un 10% en los bovinos adultos. Los animales adultos pueden presentar descarga nasal, salivación excesiva y pérdida de apetito, debilidad o diarrea.

En el hombre: Las personas afectadas por la fiebre del Valle del Rift no presentan síntomas o bien desarrollan una enfermedad leve. Entre los signos clínicos cabe mencionar la fiebre, debilidad, mialgia (dolor muscular), dolores de espalda, mareo, anomalías hepáticas y pérdida de peso. En algunos pacientes, la enfermedad puede evolucionar a fiebre hemorrágica, encefalitis (inflamación del cerebro) o enfermedad ocular (inflamación del ojo, ceguera). Puede haber complicaciones graves, 1%-4% de casos, pero la mayor parte de pacientes se recupera en un periodo de cuatro a siete días. La tasa de mortalidad es de alrededor del 1% de los casos humanos.

Encontrará información más detallada en la ficha sobre la fiebre del Valle del Rift preparada por la OIE (www.oie.int/es/sanidad-animal-en-el-mundo/fi chastecnicas/).

 

Diagnóstico

En las zonas donde se sabe que la enfermedad ocurre, las sospechas se basan en los signos clínicos, la actividad de los insectos, afecciones simultáneas en los animales y el hombre, propagación rápida de la enfermedad en conjunción con factores ambientales favorables. El diagnóstico se confirma mediante pruebas de laboratorio (Código Sanitario para los Animales Terrestres y Manual de Pruebas de Diagnóstico y Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE).

 

Prevención y control

La vigilancia y seguimiento de la infección en las poblaciones animales y la notificación inmediata de cualquier caso detectado son elementos esenciales para prevenir y controlar la enfermedad.

Otro mecanismo que ha demostrado su eficacia es el control del vector (población de mosquitos) mediante pulverización y gestión de factores propicios para su reproducción.

Los sistemas utilizados para vigilar las variaciones de las condiciones climáticas pueden facilitar una alerta precoz de las condiciones inminentes que favorecen la proliferación de mosquitos y señalar la necesidad de poner en práctica mejores medidas de control.

La vacunación puede aplicarse para prevenir la infección de animales en los lugares donde la fiebre del Valle del Rift es endémica. Ya se dispone de una vacuna de virus vivo modificado que garantiza una inmunidad de por vida con una sola dosis; sin embargo, no se recomienda utilizarla con animales preñados debido al riesgo de aborto. Las vacunas de virus inactivado, también de uso extendido y exitoso, no ocasionan efectos indeseables, pero su producción es más costosa y se requieren varias dosis para conseguir la inmunidad protectora.

Además, se ha desarrollado una vacuna de virus inactivado para su utilización con el hombre. Su uso aún no está autorizado y no está disponible comercialmente, pero se ha utilizado experimentalmente para proteger al personal veterinario y de laboratorio expuesto a un alto riesgo de la fiebre del Valle del Rift. Las personas que contraen la enfermedad y se recuperan desarrollan una inmunidad natural.

Otras medidas eficaces consisten en usar ropa de protección personal, p. ej. camisas de mangas largas y pantalones largos, mosquiteros y repelentes contra insectos, y evitar el exterior en los periodos de mayor actividad del vector. Debe tenerse cuidado cuando se trabaja en contacto con animales enfermos o con los pacientes humanos, sus tejidos y muestras.

 

Distribución geográfica

La RVF se registra principalmente en los países del África subsahariana y en Madagascar. Los primeros focos de la enfermedad identificados fuera de África, se señalaron en Arabia Saudí y en Yemen en 2000.

En África se han registrado focos de la enfermedad a intervalos de entre 5 y 15 años. Los focos surgen cuando determinadas zonas usualmente secas experimentan un periodo de precipitaciones intensas y/o inundaciones. El foco de 2007 en Kenia se ha vinculado a la inundación de la zona afectada. El importante número de focos que se produjo en África en 1998/99 coincidió con las intensas lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.

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