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Inicio > Sanidad Animal en el Mundo > Información sobre las enfermedades de los animales acuáticos y terrestres

HECHOS CLAVE

  • En 1918 se detectó por primera vez el virus de la influenza porcina en cerdos. Según las investigaciones, tal parece que se trataba de un virus de origen aviar transmitido a los cerdos.
  • La gripe porcina es una enfermedad generalmente leve en los cerdos, aunque puede propagarse muy rápidamente en un rebaño.
  • Hay diferentes subtipos y cepas del virus, se sabe que algunos de ellos han infectado a otras especies animales, hasta al hombre, aunque es raro.
  • La red conjunta OIE-FAO de expertos en influenza, llamada OFFLU, fue constituida inicialmente en 2005 para apoyar los esfuerzos internacionales de vigilancia y control de infecciones de influenza aviar en las aves de corral y otras especies avícolas, y para compartir el material biológico y la información para apoyar el desarrollo temprano de vacunas contra la pandemia humana. Hoy, su papel se ha extendido de manera que incluye todos los virus de influenza animal.

 

¿Qué es la gripe porcina?

Es una enfermedad vírica de los porcinos, altamente contagiosa. Por lo general se propaga muy rápidamente en las unidades de cría, aunque todos los cerdos infectados no muestren signos clínicos de infección, y va seguida de una recuperación también muy rápida.

La enfermedad es causada por los virus de influenza de tipo A, que se caracterizan en varios subtipos, siendo los más comunes H1N1, H1N2 y H3N2.

Las tasas de morbilidad pueden alcanzar el 100% en el caso de las infecciones de influenza porcina, mientras que las tasas de mortalidad son más bien bajas. Sin embargo, la principal repercusión en la economía está relacionada con el retraso en el aumento de peso, ya que para alcanzar el peso de comercialización, se requiere un mayor número de días.

La influenza porcina no está incluida en la lista de enfermedades de la OIE. Se manifiesta como una enfermedad leve en los cerdos y rara vez se han documentado casos humanos, por tanto, no satisface los criterios de la OIE respecto a la declaración de enfermedades. Los criterios aprobados democráticamente por todos los Miembros de la OIE pueden consultarse en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE.

 

Transmisión y propagación

Los virus de la influenza porcina se encuentran principalmente en los cerdos, pero también se han detectado en otras especies, como los humanos, pavos y patos.

Dentro de las 24 horas de la infección, los cerdos infectados empiezan a expulsar los virus y suelen diseminarlos durante un periodo de entre 7 y 10 días.

 

Riesgo para la salud pública

Ocasionalmente se han registrado infecciones humanas con los virus de la influenza porcina, por lo general han sido personas que han tenido contacto directo con cerdos infectados y el cuadro clínico ha resultado similar al de la gripe estacional. Los virus de la influenza porcina se propagan muy rara vez en las poblaciones humanas.

La influenza porcina no se transmite por los alimentos. El riesgo de contraer los virus por el consumo de carne de cerdo u otros productos porcinos es insignificante. Los virus de la influenza están restringidos por lo general al tracto respiratorio del cerdo y no se detectan en el músculo (carne) del animal, ni siquiera durante el periodo agudo.

 

Signos clínicos

Los signos clínicos suelen aparecer entre 1 y 3 días después del contagio, y la mayor parte de animales se recupera entre 3 y 7 días después si no hay infecciones secundarias u otras complicaciones.

La influenza porcina es una enfermedad aguda del aparato respiratorio superior caracterizada por fiebre, letargia, anorexia, pérdida de peso y dificultad para respirar. Se observa comúnmente tos, estornudo y descarga nasal; en cambio, la conjuntivitis es un signo clínico menos común; también puede producir abortos. Algunas cepas pueden circular en la población porcina sin que se presente manifestación clínica o solo pocos signos. Entre las complicaciones cabe mencionar las infecciones bacterianas secundarias u otras infecciones víricas. Ocasionalmente se observa bronconeumonía secundaria grave, potencialmente fatal.

Los pavos infectados con los virus de la influenza porcina pueden desarrollar una enfermedad respiratoria, con disminución de la producción de huevos o producción de huevos anormales.

En los humanos, cuando se ha registrado la infección, los síntomas observados generalmente son similares a los de la gripe estacional: enfermedad respiratoria superior, enfermedad respiratoria aguda o neumonía. Muy rara vez se han señalado decesos.

 

Diagnóstico

La sospecha de gripe porcina se basa en los signos clínicos y en los eventos que conducen a la enfermedad, pero es solo uno de los patógenos causantes de enfermedad respiratorio en los cerdos. Para confirmar el diagnóstico, es preciso realizar las pruebas de laboratorio.

Se encontrará información adicional en el Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE.

 

Prevención y control

Para prevenir la transmisión por medio de fómites y vectores mecánicos, se requieren buenas medidas de bioseguridad. Una vez que el rebaño porcino ha sido infectado, el virus puede persistir y ocasionar brotes periódicos; sin embargo, una buena gestión puede disminuir la frecuencia, el alcance de los brotes y la gravedad de la enfermedad. Cuando el virus de la influenza porcina se establece en una explotación, resulta muy difícil erradicarlo completamente, por lo que a veces es necesario proceder a la despoblación de los rebaños.

Se han registrado casos de personas afectadas por unos virus de la influenza que han transmitido la infección a los cerdos; aunque existe la posibilidad, estos eventos no están bien documentados. Las personas que trabajan con cerdos deben seguir los mismos consejos brindados al público en general y quedarse en casa si presentan síntomas de tipo gripal.

Las vacunas inactivadas contra la influenza también están disponibles para algunas infecciones por virus de la influenza en los cerdos. Para ofrecer una adecuada protección, estas vacunas tienen que reflejar los subtipos y cepas virales en circulación en un área geográfica y necesitan cambiar periódicamente. Las vacunas no siempre previenen la infección o la diseminación del virus, pero los cerdos debidamente vacunados suelen presentar una enfermedad más leve si son infectados. El desarrollo de una vacuna debe realizarse conforme a las directrices de la OIE publicadas en el Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE: www.oie.int/es/normas-internacionales/manualterrestre/acceso-en-linea/

 

Distribución geográfica

La influenza porcina es común en Norteamérica y Sudamérica, Europa y partes de Asia. También se ha registrado en África.

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