Organizacion Mundial de Sanidad Animal

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Inicio > Sanidad Animal en el Mundo > Información sobre las enfermedades de los animales acuáticos y terrestres

HECHOS CLAVE

  • La perineumonía contagiosa bovina es una de las tres grandes plagas históricas mundiales (junto con la fiebre aftosa y la peste bovina), fue reconocida por primera vez en Alemania en 1693. La historia de su introducción a los demás países y su ulterior erradicación es paralela al desarrollo de los servicios veterinarios.
  • Los EE. UU. están libres de la enfermedad desde 1892, el Reino Unido desde 1898, y Zimbabue desde 1904, Sudáfrica desde 1924 (la enfermedad se introdujo en 1853   con la importación de toros infectados de Holanda), Australia desde la década del setenta, y China desde la década del ochenta.
  • Tras su eliminación de Europa en el siglo XIX, la enfermedad resurgió en Portugal y España en 1951 y 1957, respectivamente. En el sur de Francia se han registrado algunos brotes, el último en 1984. En Italia, la enfermedad reapareció en 1990 pero fue eliminada en 1993, y el último caso en Europa se registró en Portugal en 1999.

 

¿Qué es la perineumonía contagiosa bovina?

La perineumonía contagiosa bovina es una enfermedad de los bovinos y de los búfalos de agua causada por Mycoplasma mycoides subsp. Mycoides (M. mycoides). Como el nombre sugiere, ataca los pulmones y las membranas que cubren las paredes de la cavidad torácica (pleura) causando fiebre y signos respiratorios tales como respiración difícil o rápida, tos y descargas nasales.

Es altamente contagiosa con un porcentaje de mortalidad de hasta el 50%, lo que ocasiona pérdidas económicas considerables. En África, es una de las principales enfermedades de los bovinos.

La perineumonía contagiosa bovina está inscrita en la lista de la OIE en el Código Sanitario para los Animales Terrestres, y los Países Miembros tienen la obligación de declarar las ocurrencias de esta enfermedad conforme al Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE.

La OIE dispone un estatus de reconocimiento oficial para la perineumonía contagiosa bovina. En el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE se especifica el proceso que debe seguir un país para obtener el reconocimiento oficial de la OIE del estatus libre de la enfermedad.

 

Transmisión y propagación

La transmisión de la enfermedad se produce por contacto directo entre un animal infectado y un animal sensible, este contrae la enfermedad al inhalar las partículas difundidas por la tos. Dado que algunos animales pueden ser portadores aunque no muestren signos clínicos, la propagación es más difícil de controlar.

No hay pruebas de transmisión mediante los fómites (objetos inanimados tales como prendas de vestir, implementos o vehículos), ya que el organismo no sobrevive en el medio ambiente.

 

Riesgo para la salud pública

No se ha mostrado que el ser humano sea sensible a la perineumonía contagiosa bovina, así que no existe riesgo para la salud pública.

 

Signos clínicos

La perineumonía contagiosa bovina se manifiesta por pérdida de apetito, fiebre y signos respiratorios, tales como aumento de la frecuencia respiratoria, tos y descargas nasales y respiración dolorosa y difícil. En climas cálidos, el animal afectado suele mantenerse a la sombra, con la cabeza baja y en extensión, el lomo levemente arqueado y los miembros hacia afuera. En varios casos, la enfermedad progresa rápidamente, el estado del animal se deteriora y la respiración es más difícil, con un gruñido al espirar. Los animales yacen tumbados y en los casos severos mueren entre 1 y 3 semanas después.

La tasa de mortalidad puede alcanzar el 50% a falta de tratamiento con antibióticos. Sin embargo, los signos clínicos no siempre son evidentes. Puede haber una forma subaguda o asintomática, ya que los animales afectados se recuperan parcialmente tras un periodo de tres o cuatro semanas; sin embargo pueden ser capaces de propagar la enfermedad actuando como portadores no aparentes.

 

Diagnóstico

El diagnóstico está basado en el aislamiento de M.   mycoides a partir de muestras tales como los hisopos nasales y/o lavados de pulmón o líquido pleural obtenido por punción, o muestras de necropsia. En el Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE se explican en detalle los procedimientos de diagnóstico para la perineumonía contagiosa bovina.

 

Prevención y control

La frecuencia de infecciones subagudas o no aparentes y la persistencia de portadores crónicos tras la fase clínica son los principales problemas que se plantean para el control o erradicación.

En la mayor parte de continentes, las estrategias de control se basan en la detección temprana de los brotes, el control de movimientos de los animales y la política de sacrificio de urgencia. Estas medidas han permitido eliminar la enfermedad de Norteamérica y Europa. En África, el control de la enfermedad está basado por el momento principalmente en campañas de vacunación.

La vigilancia para la detección de la enfermedad en animales afectados puede ser muy eficaz tras la inspección en los mataderos.

El tratamiento de los animales afectados usando antibióticos puede dar por resultado animales aparentemente sanos pero que siguen infectados y pueden de propagar la enfermedad, por lo que no se recomienda.

Para reducir el nivel de la infección se utiliza la vacunación con una cepa atenuada de la bacteria.

La vacuna se produce conforme a las directrices del Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas de la OIE.

 

Distribución geográfica

La enfermedad es generalmente prevalente y endémica en los países del África Subsahariana. En el continente europeo, es endémica únicamente en Cerdeña (Italia). Fuera de África, han aparecido focos en Georgia en 2007 (la primera vez que se registra la enfermedad en esa parte de Europa) y en algunos países del Caribe.

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