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¿Qué es la influenza aviar?

La circulación de virus de influenza aviar no es un fenómeno nuevo. La literatura especializada cuenta numerosas descripciones de brotes históricos de influenza aviar diseminados en bandadas de aves domésticas. La influenza aviar está presente en todo el mundo, y algunas cepas son más frecuentes en determinadas zonas.

La influenza aviar es una enfermedad vírica altamente contagiosa que afecta tanto a las aves domésticas como a las aves silvestres. Igualmente, se han aislado virus de influenza aviar, aunque con menos frecuencia, en algunas especies de mamíferos, como ratas, ratones, comadrejas, hurones, cerdos, gatos, tigres, perros, caballos, así como en los humanos.


Clasificación de los virus de influenza aviar

Los virus de influenza aviar se agrupan en tres tipos: A, B y C. Se sabe que el tipo A es el único que infecta a las aves y es zoonótico, lo que significa que también puede infectar a otros animales y a seres humanos. Los tipos B y C infectan a los seres humanos y normalmente causan enfermedad leve.

Los virus de influenza aviar son extremadamente variables y están ampliamente distribuidos entre las aves. Todos pertenecen a la  género influenzavirus A de la familia Orthomyxoviridae.

Los virus de influenza A se clasifican en subtipos en base a dos antígenos de superficie; las proteínas hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N). Por ejemplo, un virus con la proteína HA 7 y la proteína NA 9 se denominará subtipo H7N9.

Se han encontrado al menos 16 antígenos hemaglutinina (de H1 a H16) y nueve antígenos neuraminidasa (de N1 a N9) en aves, y hasta ahora se han identificado dos antígenos adicionales HA y NA únicamente en murciélagos.

Existen varias cepas de virus de influenza aviar, que pueden clasificarse en general en dos categorías según la gravedad de la enfermedad en las aves de corral:

  • el virus de la influenza aviar de baja patogenicidad (IABP), que suele causar una enfermedad leve, a menudo desapercibida o sin ningún síntoma;
  • y el virus de la influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) que provoca signos clínicos graves y posibles altas tasas de mortalidad en las aves.

Hasta la fecha, los virus naturales de la influenza tipo A de alta patogenicidad que producen una enfermedad clínica aguda en pollos, pavos, y otras aves económicamente importantes, solamente se han asociado a los subtipos H5 y H7.

La epidemiología molecular y la caracterización de los genotipos del virus de influenza aviar en aves de corral y aves silvestres es importante para entender la distribución de diferentes cepas virales en varios huéspedes. Los Laboratorios de Referencia de la OIE y nacionales utilizan técnicas de diagnóstico molecular para la vigilancia y la detección de cepas altamente patógenas y la aparición de nuevos subtipos de huéspedes o huéspedes desconocidos que no se hayan notificado previamente.


Diferenciación, mutación y recombinación de cepas

La distinción entre virus de influenza aviar de alta o baja patogenicidad está basada en los resultados de las pruebas de laboratorio, descritas en el Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales Terrestres de la OIE. La caracterización de los virus de influenza aviar como de baja y alta patogenicidad es específica de las aves de corral y de otras aves, y no se aplica necesariamente a otras especies que puedan ser susceptibles a los virus de influenza aviar, incluidos los humanos.

El HA viral y, en menor medida, el NA, son objetivos mayores de la respuesta inmunitaria. Los virus de influenza de tipo A son sumamente diversos y dos virus que comparten un subtipo podrían tener un parentesco muy distante. La alta variabilidad es el resultado de dos procesos: la mutación y la recombinación genética. Una vez que estas proteínas llegan a cambiar lo suficiente, las respuestas inmunitarias en contra del HA y el NA anterior pueden ya no proteger, permitiendo que el virus se adapte rápidamente a nuevos huéspedes.

En consecuencia, la «influenza aviar» de declaración obligatoria ante la OIE se define como una infección de las aves de corral y de otras aves, incluyendo las aves silvestres, causada por cualquier virus de la influenza A de alta patogenicidad (IAAP), o por todos los virus de influenza de tipo A perteneciente a los subtipos H5 y H7 de baja patogenicidad cuando se detectan en las aves de corral.
Todos los subtipos H5 y H7 deben notificarse cuando se detectan en las aves de corral debido al riesgo de que se conviertan en altamente patógenos por mutación.


¿Cómo se transmite la influenza aviar?

Varios factores pueden contribuir a la diseminación de los virus de la influenza aviar, entre ellos:

  • la mundialización y el comercio internacional;
  • las prácticas de producción y comercialización (mercados de aves vivas);
  • las aves silvestres y las rutas migratorias.

Los virus de influenza aviar se excretan a través de las heces y las secreciones respiratorias de las aves. Pueden transmitirse por contacto directo con secreciones de aves infectadas, en especial, las heces, o mediante alimentos y agua contaminados. Debido a la resistencia natural de los virus de influenza aviar, incluida su capacidad para sobrevivir a bajas temperaturas, también pueden ser transportados por equipos agrícolas y propagarse fácilmente de una granja a otra.
Aunque las aves silvestres pueden portar normalmente virus de influenza aviar en sus conductos respiratorio o intestinal, generalmente no se enferman. Esto les permite transportar los virus a través de las largas distancias de sus rutas migratorias.


Las aves silvestres y la epidemiología mundial de los virus de influenza aviar

Las aves silvestres, como huéspedes y reservorios naturales para todos los tipos de virus de influenza aviar, desempeñan una función importante en la evolución, el mantenimiento y la propagación de estos virus. Aunque las principales especies silvestres involucradas son aves acuáticas, gaviotas y aves playeras, al parecer el virus pasa fácilmente de una especia de ave a otra.

La incidencia de la infección parece ser estacional, con una tasa de aislamiento más elevada en aves juveniles durante el otoño.

Se ha reportado o se sospecha que los brotes se han originado de varias vías de exposición entre los virus de las aves silvestres y las aves de corral. El contacto directo con las aves silvestres es el factor de transmisión más probable.

Por consiguiente, limitar el contacto entre las aves de corral y las aves silvestres mediante confinamiento y otras medidas de bioseguridad permite reducir el riesgo de introducción del virus de influenza aviar proveniente de las aves silvestres, lo que resulta  clave para disminuir el riesgo de evolución hacia formas de alta patogenicidad, evitar la exposición y la infección de humanos, y la recombinación con componentes de virus humanos que generarían virus que podrían infectar al hombre y transmitirse fácilmente entre humanos.

Consecuencias económicas devastadoras

Los brotes de influenza aviar pueden acarrear consecuencias devastadoras para la industria avícola, así como a nivel nacional. La experiencia ha demostrado que:

  • los productores pueden sufrir un nivel de mortalidad elevado en sus parvadas, a menudo con tasas del 50% aproximadamente;
  • el hecho de que la industria avícola necesite una mano de obra intensiva, especialmente en los países en desarrollo, puede ocasionar pérdidas de trabajo significativas;
  • la contención de los brotes, a menudo exige sacrificar aves sanas, lo cual acarrea riesgos para el bienestar animal y humano, así como preocupaciones sobre el despilfarro de proteínas y el impacto económico;
  • la presencia de IAAP restringe el comercio internacional de aves vivas y de carne de aves de corral;
  • La opinión pública puede resultar perjudicada, reduciendo los viajes y el turismo en las zonas afectadas.

 

Potencial de infección humana

Las personas que están en contacto directo con las aves infectadas corren el riesgo de contraer la influenza aviar.

Aunque muchas de las infecciones en humanos se limitan a conjuntivitis o enfermedades respiratorias leves, algunas cepas virales provocan enfermedades graves.

No hay indicios que sugieran que el consumo de aves de corral o de huevos aptos para el consumo humano pueda transmitir el virus de influenza aviar a los humanos. Como medida regulatoria y cautelar, los animales sacrificados como consecuencia de medidas para controlar un brote de influenza aviar no deben entrar en las cadenas alimentarias humana o animal, y deben respetarse las medidas preventivas en  el proceso de limpieza y cocción.

Más información en el sitio Web de la Organización Mundial de la Salud: Interacción entre el ser humano y los animales.


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