Organizacion Mundial de Sanidad Animal

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Bancos de vacunas

El Fondo Mundial de la OIE tiene una amplia experiencia mundial en la gestión de bancos de vacunas y en el abastecimiento de vacunas contra la influenza aviar, la fiebre aftosa, la rabia (vacunación de perros) y la peste de pequeños rumiantes (PPR).

Los bancos de vacunas permiten suministrar vacunas de alta calidad, producidas de conformidad con las normas intergubernamentales de la OIE y entregadas en el plazo previsto.

Al proveer a los países en desarrollo en el aeropuerto de destino vacunas de calidad, el país beneficiario puede concentrar sus esfuerzos y recursos en llevar adelante las campañas de vacunación (movilización de recursos humanos, financieros y técnicos, como el personal de vacunación, transporte y almacenamiento respetando la cadena de frío, material de vacunación fungible y seguimiento de las campañas de implementación) o en asociaciones público privadas con socios encargados de las campañas, como las ONG.
 
La utilización del mecanismo del banco de vacunas insta a los países beneficiarios a actuar y a crear efectos palanca cuando deciden financiar programas de control de las enfermedades animales y los ponen en obra de manera eficaz. Los bancos de vacunas permiten realizar economías de escala y lograr acciones concertadas contribuyendo al mismo tiempo a armonizar y a coordinar los programas de control a nivel mundial y regional. Además, favorecen las campañas de vacunación con numerosos asociados, alianzas entre el sector público y privado y la posible participación de organizaciones no gubernamentales.

Al 30 de octubre de 2017, se encuentran activos tres bancos de vacunas de la OIE: uno para la rabia en Asia, otro para la fiebre aftosa en el sudeste asiático y, el tercero, para la PPR en África occidental.

Funcionamento

Los bancos de vacunas de la OIE se establecen por medio de licitaciones internacionales y de un proceso de selección a cargo de comités independientes compuestos por expertos internacionales (laboratorios de referencia de la OIE) y representantes de los donantes.
Su activación requiere que el delegado del país solicitante dirija una solicitud oficial a la directora general de la OIE.

Los bancos de vacunas /antígenos regionales de la OIE abarcan vacunas formuladas y listas para el uso, que se pueden suministrar de manera oportuna si surgen solicitudes de urgencia. La producción también se puede organizar a pedido con posibles mecanismos de reposición con miras a satisfacer las necesidades, en función de cantidades variables. Este mecanismo permite el rápido suministro de reservas de emergencia a los países afectados, así como entregas planificadas a un menor costo, con el fin de vacunar a poblaciones animales específicas en situación de riesgo con vistas a una posible erradicación.

Financiación

Hasta la fecha, la creación de los bancos de vacunas de la OIE y las vacunas entregadas han contado con el aporte financiero de Alemania (rabia), Australia (fiebre aftosa y rabia), el Banco Mundial (PPR), Canadá (influenza aviar y rabia), China (fiebre aftosa), Corea del Sur (fiebre aftosa) Francia (rabia y fiebre aftosa), la Fundación Bill & Melinda Gates (PPR), Japón (rabia), Nueva Zelanda (fiebre aftosa) y la Unión Europea (influenza aviar, fiebre aftosa y rabia).

Los contratos de los bancos de vacunas de la OIE suelen incluir cláusulas de compra directa por los países beneficiarios o por organizaciones internacionales y socios.

Habiendo constatado la eficacia del mecanismo de la OIE para el aprovisionamiento de vacunas, en 2014, la OMS decidió cursar todos sus pedidos de vacunas contra la rabia canina a través del banco de vacunas de la OIE contra la rabia. Este mecanismo ha permitido que, hasta septiembre de 2017, la OMS hiciera entrega de 13,8 millones de dosis de vacunas antirrábicas.

Historia

En 2006, la OIE instituyó el primer banco de vacunas regional para vacunas contra la influenza aviar en África, bajo los auspicios del Programa Panafricano de Control de Epizootias (PACE), financiado por la Unión Europea. En 2007, la OIE amplió este banco de vacunas a una escala mundial (apertura a los países de Asia) gracias a fondos aportados por Canadá.

A través de estos dos financiamientos, se distribuyeron en total 62,017 millones de dosis de vacunas H5N2 a los siguientes países: Mauritania, Senegal, Egipto, Mauricio, Ghana, Togo y Vietnam. Egipto y Vietnam fueron los países que más dosis recibieron, con cerca de 28 millones y 26.7 millones de dosis, respectivamente (incluidas donaciones de vacunas del Reino Unido y Canadá). Hoy en día, el banco de vacunas para la influenza aviar está cerrado (e inactivo).

El Programa de Cooperación Regional para las Enfermedades Animales Emergentes y Reemergentes Altamente Patógenas (HPED, por sus siglas en inglés), iniciado en 2010 y financiado por la Unión Europea, ha posibilitado la ampliación del concepto del banco de vacunas a otras enfermedades como la fiebre aftosa y la rabia (vacunación canina) en los países asiáticos. El objetivo inicial fue suministrar rápidamente vacunas (con urgencia) a los países beneficiarios para vacunar a las poblaciones animales en situación de riesgo en el marco de las estrategias de vacunación acordadas. En 2011, se creó el banco de vacunas de la OIE contra la fiebre aftosa y, en 2012, contra la rabia.

Las vacunas contra la fiebre aftosa se utilizan principalmente para la vacunación estratégica en zonas tampón (vacunación en anillo) y en lugares críticos alrededor de las zonas libres de la enfermedad con el fin de detener la propagación de la enfermedad y reducir los costos económicos asociados a la pérdida del estatus libre de fiebre aftosa. Además de la Unión Europea, se ha recibido apoyo financiero adicional de Australia, China, Nueva Zelanda y Corea del Sur para la entrega de vacunas contra la fiebre aftosa a los países destinatarios. Se trata de un buen ejemplo de sinergia de múltiples donantes en respaldo al concepto de bancos de vacunas regionales.

En relación con la rabia, el banco de vacunas apoya el suministro de vacunas antirrábicas inyectables para perros a los países elegidos. La eliminación de la rabia constituye una prioridad tanto económica como de salud pública; por lo tanto, erradicar la propagación de esta zoonosis es fundamental para reducir la mortalidad humana y los costos socioeconómicos de los tratamientos de las personas contaminadas. La vacunación canina contra la rabia es la única manera de romper el ciclo de trasmisión entre perros, y entre perros y humanos. Después de Asia, el banco de vacunas de la OIE contra la rabia se ha ampliado a países seleccionados en África, gracias a recursos financieros adicionales de Francia y Alemania.

En 2013, se estableció con la ayuda financiera de la Fundación Bill & Melinda Gates un banco de vacunas contra la PPR para África encaminado a suministrar a países del continente vacunas de alta calidad contra la enfermedad. Este banco de vacunas no sólo garantiza el suministro oportuno de vacunas de alta calidad que cumplen las normas internacionales, sino que también facilita la armonización de los métodos de control de la PPR en el continente. El Banco Mundial también ha proporcionado fondos al banco de vacunas contra la PPR en África a través del Proyecto Regional de Apoyo al Pastoralismo en el Sahel (PRAPS), que se dirige a 6 países de África oriental y central.


        ************ Número de dosis suministradas o solicitadas (hasta octubre de 2017) ************
        •   Vacunas contra la rabia:                   más de 19,1 millones de dosis a países seleccionados en África y Asia*
        •   Vacunas contra la fiebre aftosa:       5 millones de dosis a países seleccionados en Asia
        •   Vacunas contra la PPR:                    más de 30,7 millones de dosis a países seleccionados en África

* Se hizo una entrega excepcional de 100.000 dosis a Haití con financiación de Canadá.

Al principio

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