La complejidad de las emergencias sanitarias en un mundo globalizado exige que se identifiquen estrategias eficaces, basadas a la vez en la ciencia y en la experiencia práctica comprobada, para reducir los peligros en el futuro. La reciente crisis de gripe pandémica (H1N1) 2009 ha mostrado que es crucial encarar las amenazas globales persistentes en la interfaz entre humanos, animales y ecosistemas.