Organizacion Mundial de Sanidad Animal

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Establecer sistemas de sanidad animal resilientes para reducir las amenazas biológicas

Las amenazas biológicas no entienden de fronteras. Durante miles de años, las enfermedades infecciosas se han transmitido entre animales (domésticos y salvajes) y seres humanos, originando plagas y pandemias de enorme repercusión social, económica y medioambiental. En cualquier parte del mundo, los agentes patógenos de los animales, incluidos los que se transmiten al ser humano, pueden escapar de un laboratorio por accidente o ser utilizados como armas biológicas debido a su gran repercusión económica, sanitaria y social, así como a su accesibilidad.

Ejemplos recientes de enfermedades infecciosas emergentes y re-emergentes, como el Ébola o la influenza zoonótica, ilustran la dificultad de predecir cuándo y dónde emergerán nuevas enfermedades de forma natural o dónde resurgirán las ya existentes. Además, los agentes patógenos de los animales pueden utilizarse como armas biológicas o como medio para el terrorismo biológico debido a su gran efecto, son baratos, fáciles de adquirir y de propagar, y además son fáciles de someter a contrabando sin que sean detectados en los controles de las aduanas. Asimismo, la revolución biotecnológica hace que cada vez se desarrollen más agentes patógenos de los animales mediante ingeniería genética, y que el coste de hacerlo sea progresivamente más bajo.

Los animales en sí desempeñan un importante papel como biosensores de escapes accidentales o intencionados de agentes infecciosos o toxinas, así como de enfermedades emergentes. Dichos escapes intencionados o accidentales pueden detectarse mediante los mismos sistemas de vigilancia y detección temprana que se aplican para detectar brotes naturales en el día a día tanto en el interior de los países y como en las fronteras.

De hecho, la forma más eficaz y sostenible de protección ante la amenaza de un escape intencionado o accidental de agentes patógenos de los animales es fortalecer los sistemas existentes de vigilancia, detección temprana a nivel de explotación y respuesta rápida, así como de bioseguridad y bioprotección, fomentando al mismo tiempo las redes científicas que trabajan con fines altruistas. Este enfoque tiene múltiples ventajas colaterales para la sanidad animal, la agricultura, la salud pública, el alivio de la pobreza, el bienestar animal y la economía.

Al cumplir su cometido de mejorar la sanidad animal, la salud pública veterinaria y el bienestar animal en todo el mundo, la OIE demuestra que se toma muy en serio la amenaza que supone un escape accidental o intencionado de agentes patógenos de los animales. Conocedora del importante papel que tiene la coordinación entre los Servicios de sanidad animal y de salud pública y los sistemas sanitarios para la creación de resiliencia contra las enfermedades de los animales, incluidas las zoonosis, el pasado mes de junio la OIE organizó en París, en estrecha colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una Conferencia Mundial sobre la Reducción de las Amenazas Biológicas.

Esta conferencia de tres días reunió a todos los representantes clave de este ámbito. Los participantes de los sectores de la salud pública, la sanidad animal, la salud de los ecosistemas y la seguridad fueron educadores, legisladores, responsables políticos, científicos, oficiales de seguridad, veterinarios y médicos. La conferencia se centró en potenciar la colaboración y llegar a un consenso de acción para fortalecer la capacidad de los sistemas de salud pública y sanidad animal de prevenir, detectar y responder a todas las amenazas biológicas, tanto intencionadas como accidentales o naturales, en concreto en el origen animal de las enfermedades animales transmisibles al ser humano.

Una de las conclusiones clave de esta conferencia sin precedentes fue que la buena gobernanza de los sistemas nacionales de sanidad animal y salud pública, que permite una detección temprana y una respuesta rápida ante cualquier nuevo brote de enfermedad, protege a la sociedad y a los países vecinos de posibles desastres, ya sean de tipo natural, accidental o intencionado.

Teniendo en cuenta que un 60% de las enfermedades humanas se originan en los animales, la OIE y la OMS comparten la función crucial de establecer normas para la protección contra las enfermedades zoonóticas. El cumplimiento de las normas intergubernamentales de la OIE y del Reglamento Sanitario Internacional de la OMS garantiza la resiliencia contra todas las amenazas de enfermedades infecciosas dado que las herramientas y sistemas que se emplean para detectar enfermedades de forma precoz y controlarlas rápidamente no cambian, con independencia de que la causa sea natural, accidental o intencionada.

Pero el reto actual para muchos países es asegurarse de que disponen de la voluntad política, la infraestructura, los recursos y la gobernanza necesaria para aplicar las normas internacionales tanto de la OIE como de la OMS. Y para garantizar el cumplimiento de estas normas intergubernamentales es fundamental contar con una cooperación adecuada entre los sectores de ámbito nacional de la sanidad animal, la salud pública y la seguridad.

Los sistemas de sanidad animal y de salud pública sólidos y bien gobernados son resilientes y proporcionan protección contra gran variedad de amenazas, desde las enfermedades que aparecen de manera natural hasta las emergentes, el bioterrorismo o los accidentes de laboratorio. Por el contrario, los países con sistemas sanitarios débiles son especialmente vulnerables, y en una época en que las enfermedades infecciosas pueden atravesar las fronteras con tal rapidez, se trata de una amenaza para todo el mundo.

En consecuencia, teniendo en cuenta la conferencia y partiendo de la base del trabajo realizado durante diez años acerca de este tema, la OIE ha publicado una nueva versión de su estrategia para la reducción de las amenazas biológicas, que se centra en fortalecer, potenciar y desarrollar interrelaciones entre los sistemas sanitarios existentes.

Además, esta estrategia es compatible y está respaldada por el Sexto Plan Estratégico de la OIE (2016-2020), adoptado en mayo de 2015 por la Asamblea Mundial de Delegados de la OIE, ya que repercute en sus seis objetivos. La estrategia de la OIE para la reducción de las amenazas biológicas, apoyada por la Conferencia Mundial celebrada en París, aborda cinco ámbitos básicos:

  • mantener la pericia científica y establecer normas y directrices;
  • buena gobernanza, capacitación e implementación del concepto «Una sola salud»;
  •  información mundial sobre las enfermedades y actualizaciones sobre los últimos métodos para la prevención y el control de las enfermedades
  • cooperación internacional y solidaridad entre países;
  • apoyo y comunicación.


Puede consultarse en línea un artículo resumen sobre esta estrategia1.

Los costes y beneficios sociales y económicos de invertir en sistemas sanitarios en tiempos de paz compensan de lejos los costes que tendría el responder a una crisis vinculada a un desastre biológico prevenible. Las inversiones en los sistemas necesarios para respaldar estas políticas deben considerarse prioritarias en todos los países.

Gracias a su red científica y a sus herramientas destinadas a ayudar a sus países miembros a mejorar la prestación de los Servicios Veterinarios nacionales, la buena gobernanza y legislación de sus sistemas de sanidad animal, y su nivel de pericia, la OIE seguirá apoyando este objetivo durante todo el proceso de implementación de su estrategia para la reducción de las amenazas biológicas en el marco de su Sexto Plan Estratégico.

La implementación de esta estrategia tendrá lugar en estrecha colaboración con los asociados de la OIE que participan en el concepto «Una sola salud» (la OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO]), así como la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas (UNODA) y la Resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esta colaboración también incluye, entre otros, la INTERPOL, la Organización Mundial de Aduanas, el G7, el G20 y la Alianza Mundial, todos los cuales participaron en la Conferencia Mundial.

1Biological threat reduction strategy. Strengthening global biological security (en inglés)

Contact : media@oie.int

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