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Influenzas con potencial zoonótico: la contribución del sector de la sanidad animal a la preparación frente a una pandemia

Es invierno, estamos cansados, con dolor de cabeza, contracturas musculares y molestias en la garganta: claros indicios del comienzo de la temporada gripal. Todos los años, normalmente en otoño e invierno, millones de personas en todo el mundo contraen la gripe, una forma corta de designar a la “influenza”. En la actualidad, la vacunación constituye uno de los medios más conocidos para proteger a los seres humanos contra los virus que, cada año, son responsables de cientos de miles de infecciones causadas por la gripe estacional. Dada la continua evolución de los virus de la influenza, incluidos los de los animales, las vacunas tienden a perder eficacia y, para mantenerla, es necesario desarrollar nuevas vacunas periódicamente. Cada seis meses, se reevalúa la composición de las vacunas humanas contra la gripe, en base a los datos obtenidos a partir de la vigilancia de las cepas de virus que circulan en el ser humano y los animales, en particular en el caso de las cepas con potencial zoonótico.

Frenar la propagación de la influenza estacional mediante la vacunación

Responsable de alrededor de cinco millones de casos de enfermedad grave y de 290.000 a 650.000 muertes humanas  por año, la gripe estacional continúa siendo una de las principales preocupaciones en materia de salud pública. Estas epidemias anuales se ven alimentadas por la constante capacidad evolutiva de los virus de la gripe, cuyas propiedades pueden cambiar, haciendo que los virus sean más transmisibles y que las vacunas actuales pierdan eficacia.

Desde la década de 1940, hace 80 años, la investigación médica puso a disposición una medida eficaz para combatir la gripe: una vacuna anual. Por diversos motivos, la vacunación sigue siendo una de principales recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), especialmente para las personas de alto riesgo. En primer lugar, vacunarse contra la gripe evita que muchas personas presenten los síntomas de la enfermedad y que, si se enferman, solo padezcan una enfermedad leve. Por ejemplo, en los Estados Unidos de América, durante el período 2019-2020, la vacunación contra la gripe evitó alrededor de 7,5 millones de casos. Sin embargo, la razón más importante es que vacunarse ayuda a mitigar la propagación de la enfermedad y a alcanzar la inmunidad de la población.

Dos veces al año, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y sus socios contribuyen a la vigilancia de los virus de la influenza en los animales, incluidos aquellos con potencial pandémico para los seres humanos, recogiendo y analizando datos sobre estos virus, como los de la influenza aviar. Ayudamos a garantizar que, en caso de que estos virus con potencial zoonótico den el salto de los animales al hombre y provoquen una pandemia, se elabore rápidamente una vacuna adecuada, con la mejor protección posible.

Estudiar los virus de la influenza aviar para desarrollar las vacunas destinadas a los seres humanos

Una vacunación eficaz requiere que se lleve a cabo una vigilancia importante en el hombre y en los animales y que se vigilen los virus animales con potencial zoonótico que, posiblemente, no coincidan con las cepas utilizadas en las vacunas antigripales actuales. Cuando se detectan dichos virus, es fundamental tenerlos en cuenta a la hora de elaborar vacunas prepandémicas. En este sentido, la OMS difunde recomendaciones cada dos años sobre la composición actualizada de las vacunas antigripales, teniendo en cuenta los conocimientos de la OIE sobre la circulación de los virus de la influenza en los animales.

Las influenzas animales, como la influenza aviar, comparten similitudes genéticas con los virus de la gripe humana. Debido a su potencial de evolución genética y a su capacidad de transmisión a los seres humanos, los virus de la influenza aviar se consideran un problema de salud pública. La influenza aviar, comúnmente conocida como gripe de las aves, y la gripe humana están vinculadas dentro de un sistema complejo. Su constante evolución exige una importante vigilancia a efectos de reunir los datos necesarios para desarrollar las vacunas. La OIE, que establece normas internacionales de vigilancia, trabaja con socios internacionales como la OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), así como con sus Laboratorios de Referencia, con el objetivo de reunir información científica sobre los virus de la influenza animal. Además, la OIE insta a los países a notificar los brotes de influenza aviar y a compartir sus datos a través de su Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS).

Cuando la iniciativa viene del sector animal

«Para que se reduzca al mínimo el impacto y los riesgos para los animales y los seres humanos, es fundamental que el sector de la sanidad animal asuma el liderazgo en el seguimiento de los virus de la influenza en los animales, en el análisis de los datos y en el intercambio de esta información con la comunidad internacional




Dr. Gounalan Pavade, coordinador científico de la influenza aviar de la Organización Mundial de Sanidad Animal.

En el proceso de desarrollo de las vacunas para los seres humanos, los conocimientos veterinarios son fundamentales. Como parte de su mandato inicial, la OIE garantiza la difusión de la información científica sobre sanidad animal. Estos datos se recopilan a través de la plataforma WAHIS y se complementan con datos genéticos y antigénicos transmitidos por los laboratorios de referencia de la OIE y los laboratorios nacionales de sanidad animal de todo el mundo. Esta contribución internacional permite que la OMS utilice esta información crucial del sector de la sanidad animal para determinar y actualizar sus recomendaciones sobre las vacunas humanas contra los virus de la gripe.

Un criador de pollos se levanta orgulloso con un pollo

Asimismo, desde 2005, la red conjunta OIE-FAO de expertos de alto nivel en la influenza animal (OFFLU) trabaja de forma bilateral con expertos de laboratorios nacionales y de referencia de todo el mundo, con el fin de fomentar la publicación de datos relacionados con las cepas de la influenza animal en bases de datos de acceso público. No se puede negar que, en general, analizar e intercambiar datos científicos sobre las influenzas animales con la comunidad científica es crucial para actualizar las vacunas y adaptarlas a los virus circulantes.

Sin embargo, la labor de los veterinarios no termina aquí. Todos los años, la Red OFFLU, a través del Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (GISRS) de la OMS  (encargados de recomendar las cepas a utilizar en las vacunas contra la gripe humana), brinda datos moleculares y epidemiológicos que representan la base de la selección de la composición de la próxima vacuna para seres humanos capaz de prevenir una pandemia.

El potencial pandémico de la influenza requiere el concepto “Una sola salud”

«La influenza aviar es el claro ejemplo de una enfermedad que puede afectar tanto a los humanos como a los animales. Considerar un enfoque conjunto de la epidemiología y las características de los virus que circulan en animales y seres humanos y analizar la influencia del entorno sobre los patrones de transmisión, es clave para abordar la enfermedad de forma eficiente y constituye la base del enfoque Una sola salud



Dra. Lina Awada, epidemióloga veterinaria de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

En las últimas décadas, se ha observado la transmisión de los virus de la influenza entre distintas especies. En particular, el hombre se ha infectado por la influenza aviar en varias ocasiones, incluso durante el episodio objeto de preocupación mundial de 2005/2006, cuando se registró un pico de propagación del subtipo H5N1 en el hombre. Aunque el riesgo de transmisión de la influenza aviar a los humanos sigue siendo bajo, estas infecciones zoonóticas esporádicas nos recuerdan que aún persiste la amenaza de una pandemia de gripe. En esta era de la COVID-19, no podemos bajar la guardia y, en todos los sectores, debemos trabajar mancomunados en pos de una colaboración internacional para el control y la respuesta a la enfermedad. Con miras a una mejor preparación frente a futura pandemia, el mundo debe adoptar el concepto «Una sola salud«, que reconoce la interdependencia de la salud humana, la sanidad animal y la salud del medio ambiente.

3 datos sobre los virus de la influenza
Gripe”, una forma corta de denominar a la influenza
La primera pandemia conocida de influenza se produjo en 1580
La primera vacuna contra la gripe se elaboró hace 80 años, en la década de 1940