Organizacion Mundial de Sanidad Animal

Tamaño de la fuente:

Idioma :

Search:

Búsqueda avanzada

Inicio > Para los periodistas > Editoriales

Nadie más debe morir de rabia

El triste balance que aún hoy se constata es que, cada diez minutos, una persona fallece en el mundo a causa de la rabia. Cada año, la rabia provoca la muerte de cerca de 70.000 personas, en su mayoría niños, en los países en desarrollo. Sin embargo, esta enfermedad puede eliminarse. Cerca del 95% de los casos de rabia en el hombre se deben a mordeduras de perros infectados y, a diferencia de otras enfermedades, disponemos de todas las herramientas necesarias para erradicarla. Por esta razón, cada muerto es una víctima de más.

La rabia sigue presente en el mundo, con las dos terceras partes de los países todavía infectados. La mitad de la población mundial vive en zona endémica, y más del 80% de los fallecimientos se producen en zonas rurales con poco o ningún acceso a las campañas de información sanitaria y a los cuidados tras una mordida. África y Asia son los continentes con el más alto riesgo de mortalidad humana, con más del 95% de los casos mortales en el mundo[1]. La rabia canina también está menos controlada en estas regiones.

En la gran mayoría de los casos, la rabia se transmite al hombre por mordedura de un perro infectado. Controlar y erradicar la rabia significa combatirla en su fuente animal. Por esta razón, la Alianza Tripartita, que reúne a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la OIE y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), considera la eliminación de los casos de rabia provocada por los perros como una causa pública mundial.

Por ello, ha optado por la vacunación masiva de perros ya que es el único método que permite interrumpir realmente el ciclo de transmisión de la enfermedad del animal al hombre. Se estima que la vacunación del 70% de los perros en los países aún infectados podría erradicarse la rabia en los perros, y el número de casos en el hombre llegaría rápidamente a cero.

La vacunación de los perros a gran escala también constituye el medio más económico para proteger a los hombres contra esta enfermedad. Cada año, alrededor de 9 a 12 millones de personas en el mundo reciben un tratamiento preventivo tras la mordedura de un animal sospechoso de rabia, lo que representa un coste aproximado de 21 millones de dólares[2]. Cabe recordar la existencia de excelentes vacunas antirrábicas caninas, fabricadas según las normas de la OIE a un precio diez veces inferior al del tratamiento utilizado para la profilaxis humana.

Desde hace varias décadas, la OIE combate esta enfermedad. Además del desarrollo y la revisión periódica de las normas de prevención y control de la rabia, de los métodos de diagnóstico y de la producción de vacunas de calidad de uso veterinario, la OIE prosigue un doble objetivo.

Por una parte, busca garantizar la transparencia de los conocimientos sobre la enfermedad a escala animal, gracias a la declaración obligatoria de la enfermedad por parte de los 180 Países Miembros de la OIE y a la colecta de datos científicos de su red mundial de laboratorios de referencia y, por la otra, incita a los gobiernos y donantes internacionales a invertir en los programas de control de la rabia, en especial, en la vacunación canina.

Vale relativizar el reto financiero que representan estos programas, ya que cerca del 10% de los recursos financieros actualmente utilizados para tratar en urgencia a las personas mordidas bastaría para que los servicios veterinarios nacionales del mundo entero erradicaran la rabia en su fuente animal doméstica, es decir en el perro, lo que llevaría a la eliminación casi completa en el hombre.

Es esencial la solidaridad con los países en vía de desarrollo. El Fondo mundial para la salud y el bienestar de los animales de la OIE ya ha acompañado numerosas acciones, tales como la creación de un banco de vacunas antirrábicas para los perros destinadas a los países asiáticos más pobres.

Hasta la fecha, la OIE ha hecho entrega de cerca de tres millones[3] de dosis de vacunas contra la rabia a una decena de países, con el fin de apoyar sus campañas nacionales de vacunación, gracias al respaldo financiero de la Unión Europea y de Australia. Filipinas ha tomado como base este banco para desarrollar su propio programa destinado a lograr la erradicación de la rabia en 2016.

Esta primera experiencia debe servir de modelo para la creación de nuevos bancos regionales de vacunas en otras regiones del mundo. El modelo garantiza la puesta a disposición de vacunas de alta calidad producidas según las normas de la OIE, al igual que su pronta disponibilidad en el terreno.

Más allá de las actividades propias de la OIE, la aplicación de una estrategia de control eficaz de la rabia sólo puede alcanzarse a través de una sólida coordinación entre los socios que utilicen las mismas estrategias. Nuestra Organización trabaja en estrecha colaboración con la FAO, la OMS y la Alianza mundial para el control de la rabia (GARC) en el desarrollo de recomendaciones internacionales para una mejor cooperación intersectorial, y la puesta en marcha de estrategias mundiales apropiadas.

La rabia es una de los temas prioritarios para la OIE, la OMS y la FAO, en el marco de nuestro enfoque común “Una sola salud” desarrollado a través de nuestra “Alianza Tripartita”. En este sentido, la conferencia mundial FAO/OIE/OMS sobre la rabia, celebrada en 2011 en Incheon, Seúl, permitió elaborar una estrategia mundial conjunta en materia de repartición de los recursos públicos y privados locales, nacionales e internacionales destinados a acciones preventivas prioritarias en el animal.

Los veterinarios y servicios veterinarios nacionales de los Países Miembros de la OIE tienen una función capital en la puesta en obra de estas estrategias a escala nacional y regional. Su movilización es imperativa a la hora de coordinar las operaciones con los servicios de salud pública, las autoridades locales y municipales, las fuerzas policiales, y las ONG presentes en los países más pobres.

La implicación de los servicios veterinarios y de todos sus socios en el control de las poblaciones de perros vagabundos y en las campañas de sensibilización de los habitantes también reviste una importancia fundamental. Con el fin de sensibilizar a la comunidad internacional sobre los estragos de la enfermedad y los medios mundiales que se han de movilizar para controlarla, la OIE ha producido recientemente tres cortometrajes que traducen en imágenes los mensajes esenciales sobre la rabia, disponibles en el portal consagrado a la enfermedad en el sitio internet de la OIE. Para defender esta causa mayor, S.A.R. la Princesa Haya Al Hussein, Embajadora de buena voluntad de la OIE, ha prestado su voz a la Organización, interpelando al mundo entero sobre la urgencia de la situación y la existencia de soluciones concretas. Estos cortometrajes, junto con otras herramientas de comunicación, se encuentran a disposición[4] de todos aquellos que deseen comprometerse en la lucha contra esta enfermedad mortal que, a pesar de todo, es fácilmente controlable.

La rabia nos afecta a todos, no esperemos más para movilizarnos.


[1] Shwiff S, Hampson K, Anderson A. Potential economic benefits of eliminating canine rabies. Antiviral Res. 2013; 98(2):352-6.
[2]
Hampson K, et al. Estimating the global burden of endemic canine rabies. Submitted PLoS Negl Trop Dis. 2014.
[3]
Estimación del número de dosis entregadas al 1 de julio de 2014.
[4]
https://www.oie.int/es/sanidad-animal-en-el-mundo/portal-sobre-la-rabia/.

 

Contact : media@oie.int

Al principio